Mientras Washington aprieta el cerco financiero sobre Teherán con sanciones que alcanzan a bancos de Turquía y Egipto, Irán ha encontrado en las criptomonedas y los mercados paralelos de divisas una vía de respiración económica. El banco central iraní alienta abiertamente el ingreso de dinero digital sin preguntar su origen, convirtiendo lo que antes era evasión en política de Estado. En los foros de los BRICS, el presidente Pezeshkian eleva esta urgencia táctica a propuesta estratégica: construir un orden financiero que no dependa del dólar ni de la voluntad de Washington. Lo que se dibuja no