En el cruce entre la soberanía económica y la presión imperial, Irán ha encontrado en las criptomonedas un corredor silencioso para mantener vivo su comercio exterior mientras Washington estrecha el cerco con sanciones históricas. El banco central de la República Islámica alienta ahora a empresas e inversores a repatriar fondos mediante monedas digitales, eludiendo los controles de divisas y los canales bancarios tradicionales. Es una respuesta táctica a la operación 'Paria Económico' de la administración Trump, que ya ha sancionado bancos en Turquía y Egipto por facilitar transacciones iraníe