En septiembre de 2026, el Estado iraní ratificó la condena contra la cantante Parastoo Ahmadi —74 latigazos, dos años sin cantar y sin salir del país— por haber publicado en internet un concierto sin velo en un caravasar histórico de Qom. La decisión, confirmada por el tribunal de apelación, alcanza también a nueve personas que participaron en la producción del espectáculo. En el largo pulso entre el poder y la expresión femenina que sacude a Irán desde las protestas de 2022, este fallo es una señal de que el régimen no ha cedido terreno.
Irán confirma condena de 74 latigazos a cantante por concierto sin velo
Otro recordatorio de que los derechos humanos en Irán no han cambiado
¿Por qué un video de 27 minutos genera una condena tan severa? ¿Qué hace que esto sea considerado un delito grave?
En Irán, el hiyab no es solo una prenda. Es una norma religiosa y legal que estructura cómo se entiende el orden público. Una mujer cantando sin velo, con hombres, en video, publicado globalmente—eso es visto como un desafío directo al sistema.
Pero hay que ser precisos: ¿cuántas mujeres han recibido condenas similares? ¿Es esta una práctica sistemática o un caso aislado que se vuelve ejemplar?
Lo que sabemos es que después de 2022, con las protestas por Mahsa Amini, hubo un aumento en las denuncias. Pero los números exactos de condenas no están públicos.
¿Y los músicos hombres? ¿Reciben la misma pena solo por acompañarla?
Sí. Cuatro músicos y cuatro personas más de la producción reciben exactamente lo mismo: 74 latigazos, dos años sin poder trabajar, dos años sin poder salir del país.
Eso es importante notar: la ley no distingue entre la cantante y sus colaboradores. Todos son tratados como cómplices de la misma violación.
¿Qué pasó con su primer caso, en 2022?
Fue denunciada por difundir la misma canción durante las protestas. Pero ese caso parece haber quedado en segundo plano. Este nuevo concierto es lo que genera la condena confirmada ahora.
Entonces hay dos denuncias separadas, o ¿la de 2022 se resolvió de alguna manera?
Los documentos públicos no lo aclaran completamente. Lo que está confirmado es esta condena de 2026 por el video de 2024.
¿Hay algo que sugiera que esto podría cambiar? ¿Algún movimiento legal o político?
Las organizaciones de derechos humanos lo cuestionan, pero dentro de Irán, la presión va en dirección opuesta. Los sectores conservadores piden más control, no menos.
Y eso es lo que hay que entender: esta no es una anomalía. Es consistente con una política más amplia de refuerzo de normas religiosas.
The Pulse
- Un video de 27 minutos subido a YouTube desató una respuesta judicial fulminante: menos de 24 horas después de su publicación, las autoridades iraníes ya habían presentado cargos contra Ahmadi.
- La condena —castigo corporal, silencio profesional y confinamiento territorial durante dos años— se extiende a nueve colaboradores, convirtiendo un acto artístico en una causa colectiva con consecuencias físicas y civiles.
- La defensa argumentó propósito artístico y ausencia de intención delictiva, pero el tribunal de apelación de Qom desestimó todos los recursos y dejó la sentencia intacta.
- Organizaciones internacionales de derechos humanos advierten que el fallo confirma que las condiciones en Irán no han cambiado, a pesar de años de protestas y presión global.
- La condena resuena sobre el trasfondo vivo de las manifestaciones por Mahsa Amini: Ahmadi ya había sido denunciada en 2022 por difundir la misma canción patriótica durante aquellas protestas.
En septiembre de 2026, el Estado iraní ratificó la condena contra la cantante Parastoo Ahmadi —74 latigazos, dos años sin cantar y sin salir del país— por haber publicado en internet un concierto sin velo en un caravasar histórico de Qom. La decisión, confirmada por el tribunal de apelación, alcanza también a nueve personas que participaron en la producción del espectáculo. En el largo pulso entre el poder y la expresión femenina que sacude a Irán desde las protestas de 2022, este fallo es una señal de que el régimen no ha cedido terreno.
En septiembre de 2026, la Sala 16 del Tribunal de Apelación de Qom rechazó todos los recursos de la defensa y confirmó la condena original contra la cantante Parastoo Ahmadi: 74 latigazos, dos años de prohibición para actuar y dos años sin poder salir de Irán. La misma sentencia recayó sobre cuatro músicos y cuatro personas más vinculadas a la producción del espectáculo.
El detonante fue un video publicado el 11 de diciembre de 2024 en YouTube. Ahmadi lo llamó un "concierto hipotético" y lo grabó en el caravasar histórico de Deir Gachin, en la provincia de Qom. Aparecía con un vestido negro de hombros descubiertos, sin hiyab, acompañada por músicos hombres. Entre las canciones interpretadas figuraba un himno patriótico que ya le había causado problemas en 2022, cuando lo difundió durante las protestas por la muerte de Mahsa Amini. El video se propagó velozmente en redes sociales.
El tribunal consideró que el concierto violaba las normas morales y religiosas por dos razones: la ausencia del velo islámico y la presencia de hombres en escena. Los cargos incluyeron también la producción y difusión de contenidos calificados como "vulgares e inmorales". En Irán, las mujeres no pueden grabar discos ni actuar ante públicos mixtos; el hiyab es obligatorio desde 1979.
La confirmación del fallo llega en un clima de tensión persistente en torno al velo obligatorio. Bahar Ghandehari, del Centro de Derechos Humanos en Irán con sede en Estados Unidos, señaló que la pena "es otro recordatorio de que las condiciones de derechos humanos en Irán no han cambiado". Para Ahmadi y sus nueve coacusados, el castigo es a la vez corporal, profesional y territorial.
El régimen iraní confirmó en septiembre de 2026 una condena que había dictado meses antes contra la cantante Parastoo Ahmadi: 74 latigazos, dos años sin poder cantar, y dos años sin permiso para abandonar el país. La Sala 16 del Tribunal de Apelación de Qom rechazó todos los recursos presentados por su defensa y dejó firme la sentencia original, emitida en junio por la Sala 122 del Tribunal Penal de la provincia. La misma pena se aplicó a cuatro músicos y cuatro personas más que participaron en la producción del espectáculo.
El origen de todo fue un video de 27 minutos que Ahmadi publicó en YouTube el 11 de diciembre de 2024. Lo presentó como un "concierto hipotético", grabado en el caravasar histórico de Deir Gachin, en la provincia de Qom. En las imágenes, la cantante aparecía con un vestido negro largo que dejaba los hombros descubiertos y sin el hiyab obligatorio por la ley iraní. Acompañada por cuatro músicos hombres, interpretó varias canciones, entre ellas "De la sangre de la juventud de la patria", un himno patriótico iraní que ya la había metido en problemas años antes. El video se propagó rápidamente por las redes sociales.
Menos de 24 horas después de la publicación, las autoridades judiciales anunciaron una denuncia. Los cargos fueron claros: realización de una actuación sin autorización e incumplimiento de las normas legales y religiosas del país. El tribunal consideró que el concierto violaba las normas morales y religiosas por dos razones específicas: la aparición de Ahmadi sin velo islámico y la presencia de músicos hombres durante la actuación. Los documentos judiciales, revisados por abogados y grupos de derechos humanos, ampliaron la acusación: producción y publicación en internet de contenidos calificados como "vulgares e inmorales", además de ofensa a la decencia pública.
La defensa de Ahmadi y los demás acusados argumentó que se trataba de un trabajo con propósito artístico y que no había intención delictiva. El tribunal de apelación no consideró válido ese argumento. En Irán, la legislación restringe severamente las actividades musicales de las mujeres. Las cantantes no pueden grabar discos ni ofrecer conciertos ante públicos mixtos. Las actuaciones femeninas solo están permitidas frente a audiencias exclusivamente femeninas, sin cámaras de video ni fotografías. El uso del hiyab es obligatorio en espacios públicos desde la instauración de la República Islámica en 1979.
Este no era el primer enfrentamiento de Ahmadi con las autoridades. En 2022, ya había sido denunciada cuando difundió la misma canción patriótica durante las protestas que siguieron a la muerte de Mahsa Amini, una joven que falleció después de ser detenida por la Policía de la Moral por considerar inadecuada la forma en que llevaba el velo. Esas protestas desencadenaron un movimiento más amplio de desobediencia civil: numerosas mujeres dejaron de cubrirse el cabello en público como acto de resistencia. Las autoridades aplicaron las normas de manera irregular durante ese período, mientras sectores conservadores reclamaban mayores controles.
La confirmación de la condena contra Ahmadi llega en un momento de tensión persistente alrededor de la obligatoriedad del hiyab. Organizaciones de derechos humanos han cuestionado la sentencia. Bahar Ghandehari, directora de incidencia del Centro de Derechos Humanos en Irán con sede en Estados Unidos, señaló que la pena "es otro recordatorio de que las condiciones de derechos humanos en Irán no han cambiado". La condena afecta no solo a Ahmadi sino también a los nueve colaboradores que participaron en la producción del concierto, todos enfrentando el mismo castigo corporal y las mismas restricciones de movimiento y actividad profesional durante dos años.
Notable Quotes
La pena es otro recordatorio de que las condiciones de derechos humanos en Irán no han cambiado— Bahar Ghandehari, directora de incidencia del Centro de Derechos Humanos en Irán