En las aguas del estrecho de Ormuz —arteria por la que fluye un tercio del petróleo marino del mundo— Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques contra buques militares y petroleros el pasado sábado, en una escalada que ninguno de los dos bandos parece dispuesto a llamar definitiva. Lo que se presenta como represalia mutua es, en el fondo, una disputa por el control de una de las rutas más estratégicas del planeta, donde la demostración de fuerza ha reemplazado, por ahora, a la diplomacia. La advertencia iraní a toda embarcación en el golfo sugiere que Teherán no concibe este intercambio com