En las primeras horas del miércoles, el ciclo de acción y represalia entre Irán y Estados Unidos alcanzó una nueva cota de peligro: Teherán lanzó misiles contra bases estadounidenses en Jordania y destructores navales en el Golfo, respondiendo al bombardeo norteamericano de cinco petroleros iraníes. Jordania interceptó la mayoría de los proyectiles y no reportó víctimas, pero la lógica del enfrentamiento —cada golpe justificando el siguiente— sigue su curso con una claridad que inquieta. El jefe del Estado Mayor iraní ya ha trazado la ecuación para el futuro: más ataques a petroleros equivaldr