En las aguas más estratégicas del mundo, el Golfo Pérsico se convierte una vez más en escenario de una lógica antigua: golpe por golpe, cada acción engendra su respuesta. Tras la destrucción estadounidense de cinco petroleros iraníes cerca del Estrecho de Ormuz —represalia por ataques con misiles balísticos contra un destructor de la Armada— los Guardianes de la Revolución de Irán emitieron el miércoles una advertencia directa a las tripulaciones de buques en puertos de Kuwait y Baréin, acusando a esos países de complicidad. Lo que comenzó como un enfrentamiento militar entre dos potencias se