En México, el iPhone plegable de Apple llega al mercado con un precio que no es solo una cifra, sino un espejo de la distancia entre el trabajo cotidiano y el consumo tecnológico de élite. Para los 27.7 millones de trabajadores que perciben hasta un salario mínimo, adquirir el modelo básico exige más de cinco meses de ingresos íntegros, sin destinar un peso a ninguna otra necesidad. La brecha no es nueva, pero el dispositivo la vuelve visible con una precisión incómoda, recordándonos que el acceso a la tecnología de punta sigue siendo, para la mayoría, una aspiración más que una posibilidad.