Desde las alturas casi espaciales del norte de Suecia, un iPhone fue soltado al vacío desde más de treinta mil metros para poner a prueba algo más que la resistencia de una funda: la posibilidad de que la sostenibilidad y la durabilidad coexistan. La empresa Rhinoshield, junto a la firma aeroespacial Sent Into Space, convirtió un experimento de caída libre en un récord Guinness, demostrando que los materiales reciclables pueden proteger lo frágil incluso ante las condiciones más extremas. En un sector acostumbrado a sacrificar el medio ambiente en nombre del rendimiento, este lanzamiento desde