En uno de los lugares más inhóspitos del planeta, el desierto de Atacama, investigadores chilenos han encontrado en lo más pequeño —una bacteria extremófila— una pista hacia uno de los desafíos más grandes de nuestra era: la acumulación de plástico. La enzima PETS26b, identificada por la Universidad de Chile, no evolucionó para devorar botellas, sino para procesar materia vegetal; sin embargo, por una suerte de versatilidad biológica, también puede actuar sobre el PET. Este hallazgo no ofrece una solución inmediata, pero sí recuerda que la naturaleza guarda respuestas a preguntas que la humani