Un investigador que pasó años en el corazón de los dos laboratorios de inteligencia artificial más influyentes del mundo ha roto su silencio con una advertencia que trasciende el ámbito tecnológico: quienes construyen estos sistemas creen, en privado, que podrían representar una amenaza existencial para la humanidad antes de que termine la década. Jacob Coxon, al renunciar públicamente a Anthropic, no denuncia una falla técnica sino una contradicción moral: la de seguir avanzando hacia lo que se teme, impulsados por la lógica de que detenerse sería aún más peligroso. Su partida plantea una de
Investigador de Anthropic renuncia y advierte: "Nos matarán" con IA superinteligente
Coxon advierte sobre riesgo existencial potencial para la humanidad si la IA superinteligente se desarrolla sin controles responsables.