Sobre las aguas del Atlántico, dos perturbaciones tropicales avanzan bajo la mirada atenta del Centro Nacional de Huracanes, recordándonos que la naturaleza no descansa aunque la temporada sea moderada. El Invest 94L, a más de 1600 kilómetros de Cabo Verde, carga con la mayor probabilidad de convertirse en la tormenta Dolly, mientras El Niño actúa como un freno invisible sobre la cuenca atlántica. En este equilibrio entre la fuerza del trópico y los patrones climáticos globales, la ciencia meteorológica vigila, calcula y advierte con la humildad que impone la incertidumbre.
Invest 94L podría convertirse en tormenta tropical Dolly con 50% de probabilidad
El entorno atmosférico podría favorecer una evolución gradual
¿Por qué el Invest 94L tiene más probabilidades que el Invest 92L si ambos están en el Atlántico?
Es cuestión de ubicación y entorno. El 94L está más lejos, pero el aire a su alrededor es más favorable. El 92L está más cerca del Caribe, pero enfrenta aire seco y vientos que lo desorganizan. A veces estar más lejos es mejor si el camino es más limpio.
¿Qué significa que El Niño aumente la cizalladura del viento?
Imagina que intentas construir una torre de bloques mientras alguien sopla constantemente desde el lado. La cizalladura es ese soplo. Impide que los sistemas tropicales se organicen y se fortalezcan. El Niño intensifica ese efecto sobre el Atlántico.
¿Es inusual que la NOAA proyecte una temporada tan tranquila?
No es raro cuando El Niño está presente, pero la magnitud de este episodio es notable. La agencia lo considera potencialmente uno de los más intensos desde 1950, así que el efecto supresor podría ser más fuerte de lo habitual.
¿Qué pasaría si el Invest 94L se convierte en Dolly pero El Niño la debilita?
Es posible. Dolly podría formarse pero no intensificarse mucho. La cizalladura del viento la mantendría desorganizada. Por eso la NOAA proyecta entre dos y seis huracanes para toda la temporada, no docenas.
¿Cuándo sabremos si el Invest 94L realmente se convertirá en Dolly?
En los próximos siete días, probablemente durante el fin de semana o los primeros días de la próxima semana. El paso del Invest 92L podría ser el catalizador que necesita para organizarse.
O Pulso
- El Invest 94L concentra la atención de los meteorólogos con un 50% de probabilidad de convertirse en tormenta tropical Dolly en los próximos siete días.
- El Invest 92L, más cercano al Caribe, pierde fuerza ante el aire seco y los vientos en altura que bloquean su organización, reduciendo sus probabilidades al 20%.
- Un efecto inesperado: el paso del Invest 92L podría limpiar parte de la cizalladura y el polvo sahariano del camino del Invest 94L, abriendo una ventana de desarrollo durante el fin de semana.
- La temporada ya acumula tres sistemas —Arthur, Bertha y Cristobal— pero la NOAA proyecta una actividad por debajo de lo normal, con El Niño suprimiendo la formación de ciclones.
- El episodio actual de El Niño podría ser uno de los más intensos desde 1950, lo que añade incertidumbre pero también refuerza las expectativas de una temporada relativamente tranquila.
Sobre las aguas del Atlántico, dos perturbaciones tropicales avanzan bajo la mirada atenta del Centro Nacional de Huracanes, recordándonos que la naturaleza no descansa aunque la temporada sea moderada. El Invest 94L, a más de 1600 kilómetros de Cabo Verde, carga con la mayor probabilidad de convertirse en la tormenta Dolly, mientras El Niño actúa como un freno invisible sobre la cuenca atlántica. En este equilibrio entre la fuerza del trópico y los patrones climáticos globales, la ciencia meteorológica vigila, calcula y advierte con la humildad que impone la incertidumbre.
En el Atlántico, dos sistemas tropicales avanzan bajo vigilancia constante. El Invest 94L, situado a más de 1600 kilómetros al oeste de Cabo Verde, es el candidato más firme para convertirse en la tormenta tropical Dolly: los meteorólogos le asignan un 30% de probabilidad de desarrollo en 48 horas y un 50% en siete días. Aunque todavía carece de circulación organizada, genera lluvias y tormentas eléctricas mientras se desplaza hacia el oeste.
El segundo sistema, el Invest 92L, se encuentra unos 643 kilómetros al este de las Islas de Barlovento, pero el aire seco y los vientos en niveles superiores limitan sus posibilidades. El Centro Nacional de Huracanes redujo su probabilidad de formación al 20%, y los expertos no esperan que sea él quien origine a Dolly. Paradójicamente, su paso podría beneficiar al Invest 94L al reducir parte de la cizalladura del viento y del polvo sahariano en la región.
La temporada ya registra tres sistemas previos: Arthur dejó lluvias récord en Luisiana, Bertha tocó tierra en la parroquia de St. Bernard, y Cristobal se formó y disipó en apenas 24 horas. Si el Invest 94L se intensifica, recibirá el nombre de Dolly, el cuarto de los 21 nombres preparados por la NOAA para esta temporada.
El panorama general apunta a una temporada más tranquila de lo habitual. La NOAA estima un 75% de probabilidad de actividad por debajo de lo normal, con entre 7 y 13 tormentas nombradas y hasta dos posibles huracanes mayores. El responsable principal de esta moderación es El Niño, que aumenta la cizalladura del viento sobre el Atlántico e inhibe la organización de los sistemas tropicales. El episodio actual podría ser uno de los más intensos desde 1950, lo que refuerza las proyecciones moderadas, aunque la evolución del Invest 94L en los próximos días será la primera prueba real de esas estimaciones.
En el Atlántico, dos sistemas tropicales avanzan bajo vigilancia constante del Centro Nacional de Huracanes, y uno de ellos podría convertirse en la tormenta tropical Dolly en los próximos días. El Invest 94L, ubicado a más de 1600 kilómetros al oeste de las islas de Cabo Verde, es el candidato más probable. Aunque aún carece de una estructura organizada, genera lluvias y tormentas eléctricas mientras se desplaza hacia el oeste y el oeste-noroeste. Los meteorólogos le asignan una probabilidad del 30 por ciento de convertirse en un ciclón en las próximas 48 horas, y del 50 por ciento dentro de siete días.
El segundo sistema, el Invest 92L, se encuentra aproximadamente 643 kilómetros al este de las Islas de Barlovento, más cerca del Caribe pero con perspectivas menos prometedoras. La presencia de aire seco y vientos en niveles superiores dificulta su organización, por lo que el Centro Nacional de Huracanes redujo sus posibilidades de desarrollo. Su probabilidad de formación es apenas del 20 por ciento tanto para las próximas 48 horas como para los siguientes siete días. Con los datos disponibles a mediados de agosto, los expertos no esperan que este sistema sea el que origine a Dolly.
Lo que distingue al Invest 94L es el entorno atmosférico que podría favorecerlo. Aunque su circulación aún no es suficientemente organizada, las condiciones podrían permitir una evolución gradual durante el fin de semana o los primeros días de la próxima semana. Un factor clave es el paso del Invest 92L, que podría modificar las condiciones que encontrará el Invest 94L al reducir parte de la cizalladura del viento y del polvo sahariano en la zona. Sin embargo, esto no garantiza que el sistema alcance la intensidad de tormenta tropical.
La temporada de huracanes del Atlántico ya ha visto pasar tres sistemas. Arthur se desarrolló en junio en el Golfo de México frente a la costa de Texas, provocando lluvias récord en sectores de Luisiana. Bertha también se originó en el Golfo de México, al sur del Panhandle de Florida, y tocó tierra en la parroquia de St. Bernard, en Luisiana. Cristobal tuvo un ciclo de vida breve, formándose y disipándose en aproximadamente 24 horas. Para el 14 de agosto, el Centro Nacional de Huracanes informó que ya se había desvanecido por completo. Si el Invest 94L se intensifica, recibiría el nombre de Dolly, el cuarto de la lista de 21 nombres que la NOAA preparó para la temporada.
La proyección general de la NOAA para el Atlántico refleja una temporada más tranquila de lo normal. La agencia estima una probabilidad del 75 por ciento de que la actividad ciclónica se sitúe por debajo de los niveles considerados normales, con entre siete y 13 tormentas con nombre, de las cuales entre dos y seis podrían alcanzar intensidad de huracán. Dentro de esa proyección, hasta dos sistemas podrían convertirse en huracanes mayores, correspondientes a las categorías 3, 4 o 5 de la escala Saffir-Simpson.
Esta previsión más moderada está directamente vinculada a El Niño, el fenómeno climático que comenzó a desarrollarse en junio en el Pacífico ecuatorial. Uno de los efectos principales de El Niño es el aumento de la cizalladura del viento sobre el Atlántico, una condición que impide que las perturbaciones tropicales desarrollen una circulación organizada y limita su fortalecimiento. La NOAA considera que el episodio actual podría encontrarse entre los eventos de El Niño de mayor intensidad registrados desde 1950, lo que añade incertidumbre a las estimaciones pero también sugiere que los efectos supresores sobre la actividad ciclónica podrían ser significativos. En las próximas semanas, la evolución del Invest 94L y la intensidad de El Niño determinarán si la temporada se mantiene dentro de estas proyecciones más tranquilas.
Citações Notáveis
El comportamiento del Invest 94L es diferente. Aunque todavía no presenta una circulación suficientemente organizada, el entorno atmosférico podría favorecer una evolución gradual durante el fin de semana o los primeros días de la próxima semana.— Centro Nacional de Huracanes (NHC)
La NOAA estimó en 75% la posibilidad de que la actividad ciclónica se sitúe por debajo de los niveles considerados normales.— NOAA