El bono a 30 años alcanzó 5,337% de rentabilidad, su máximo desde 2007, y el Tesoro anunció duplicar recompras de 2.000 a 4.000 millones diarios a partir del 9 de septiembre. Inversores como Stanley Druckenmiller advierten que las recompras podrían ser manipulación de precios en lugar de mejora de liquidez, erosionando la credibilidad del mercado de deuda más importante del mundo.