En el espacio tenso que separa a dos naciones vecinas, la confianza diplomática vuelve a ponerse a prueba: un exalto funcionario de la inteligencia marroquí, identificado como Mehdi Hijaouy, habría infiltrado los dispositivos móviles del presidente español Pedro Sánchez y al menos cuatro de sus ministros mediante el sofisticado sistema Pegasus. Lo que convierte este episodio en algo más que una filtración técnica es la disposición de Hijaouy a cooperar con las autoridades españolas, ofreciendo entregar la evidencia digital de lo que fue extraído. Cuando un espía se vuelve hacia quienes espiaba