Intacta: de consultora a constructora de plantas de tratamiento para la industria

En este negocio no hay recetas, tiene que ser ad hoc
Dopico explica por qué cada solución de tratamiento de residuos debe diseñarse específicamente para cada cliente industrial.
Mark

¿Por qué decidieron fundar la empresa justo en 2011, en plena crisis?

Mimi

No fue una decisión heroica. Veíamos un nicho real que nadie estaba cubriendo. La industria necesitaba ayuda para gestionar residuos, pero cuando lo propusimos a nuestros empleadores, no nos escucharon. Así que nos fuimos.

Mark

¿Qué cambió entre ser consultores y convertirse en constructores?

Mimi

El mercado nos pidió más. Diseñábamos soluciones, pero los clientes querían que también las construyéramos. Luego querían que las gestionáramos. Evolucionamos porque la demanda evolucionó.

Mark

¿La regulación fue una bendición o una maldición?

Mimi

Una bendición absoluta. Hace treinta años, las empresas vertían sus aguas sucias en los ríos sin control. Ahora hay límites estrictos, trazabilidad obligatoria, objetivos de reciclaje. Eso creó un mercado donde antes no lo había.

Mark

¿Por qué cada proyecto es tan diferente?

Mimi

Porque no hay dos procesos industriales iguales. Una planta textil genera efluentes distintos a una refinería. Necesitas ingenieros, biólogos, especialistas en procesos. Tienes que analizar cada caso como único.

Mark

¿Cómo compiten siendo pequeños?

Mimi

No compitiendo en tamaño. Compitiendo en empatía, velocidad, cercanía. Siendo más rápidos que los grandes, más atentos al cliente, más precisos en las soluciones. Eso es lo que nos mantiene en el juego.

Mark

¿Qué es el proyecto Respiro?

Mimi

Investigamos cómo reciclar palas de aerogeneradores. Es un residuo nuevo, emergente. Usamos pirólisis para recuperar fibra de vidrio y otros materiales de valor, y generar biocombustibles. Es la economía circular en acción.

  • Fundada en 2011 en As Pontes, A Coruña, por Héctor Dopico y Cristóbal Piño
  • Factura 12 millones de euros anuales con más de 100 empleados
  • Ha ejecutado más de 300 proyectos para empresas como Endesa, Naturgy, ArcelorMittal, Inditex y Alcoa
  • Respaldada financieramente por Grupo Rodonita desde 2022
  • Participa en proyecto Respiro del CDTI para reciclar palas de aerogeneradores con fondos Feder europeos

Empresa gallega con más de 100 empleados ha ejecutado 300+ proyectos especializados en soluciones ambientales personalizadas para industria pesada. Normativa europea y española cada vez más exigente en gestión de residuos y reutilización de agua impulsa demanda de servicios especializados.

Intacta Gestión Ambiental, fundada en 2011 en As Pontes, factura 12 millones anuales diseñando y construyendo plantas de tratamiento de residuos y aguas para empresas como Endesa, Naturgy y ArcelorMittal, con respaldo del Grupo Rodonita desde 2022.

En 2011, cuando España atravesaba una de sus peores crisis económicas y casi nadie se atrevía a emprender, Héctor Dopico y Cristóbal Piño decidieron fundar Intacta Gestión Ambiental en As Pontes, un municipio de A Coruña. Ambos venían de trabajar en la industria y habían identificado algo que sus empleadores no querían ver: las grandes empresas necesitaban ayuda para gestionar sus residuos y aguas residuales, pero nadie ofrecía soluciones a medida. Cuando propusieron la idea a sus jefes, no les hicieron caso. Así que se lanzaron solos.

Lo que comenzó como una consultora de diseño evolucionó rápidamente. El mercado pedía más. Intacta no solo empezó a diseñar plantas de tratamiento, sino que también comenzó a construirlas y, con el tiempo, a gestionarlas. Hoy, quince años después, la empresa factura 12 millones de euros anuales, emplea a más de 100 personas y ha ejecutado más de 300 proyectos para algunos de los mayores grupos industriales del país: Endesa, Naturgy, ArcelorMittal, Inditex, Alcoa. Desde 2022, cuenta con el respaldo financiero del Grupo Rodonita, un pionero del sector ambiental en Galicia que le proporciona la fortaleza económica necesaria para acometer plantas de construcción que pueden costar entre 4 y 5 millones de euros.

El timing de Dopico y Piño, aunque parecía arriesgado, resultó ser acertado. La industria española y europea enfrentaba un cambio regulatorio profundo. La Unión Europea comenzó a endurecer las normas sobre gestión de residuos y tratamiento de aguas. El Pacto Verde Europeo transformó la sostenibilidad en un eje económico central, obligando a las empresas a cumplir objetivos cuantitativos de reciclaje, a garantizar la trazabilidad completa de sus desechos y a implementar límites de vertido cada vez más estrictos. En España, leyes como la de residuos de 2022 y el real decreto de reutilización de agua de 2024 trasladaron estas exigencias al tejido empresarial. Lo que antes era una molestia regulatoria se convirtió en una necesidad operativa.

Dopico recuerda cómo era el panorama hace décadas: cualquier instalación industrial vertía sus aguas sucias en los ríos casi sin supervisión, en condiciones que desde el punto de vista ecológico eran desastrosas. Eso cambió. Ahora, las empresas no solo deben tratar sus residuos, sino que deben hacerlo bajo un escrutinio cada vez mayor. Para Intacta, esto significó oportunidad. Pero también significó complejidad. Cada cliente presenta un problema distinto. No hay recetas estándar en este negocio. Una planta de tratamiento de aguas para una refinería no es igual a la de una fábrica textil. Por eso Intacta emplea a ingenieros de todas las ramas, biólogos, especialistas en procesos. Cada proyecto requiere un análisis específico del efluente o residuo en cuestión.

La empresa ha incorporado la innovación como parte natural de su operación. Antes de construir cualquier instalación a escala real, realiza pruebas piloto. Eso permite detectar fallos, afinar procesos y evitar inversiones millonarias en soluciones que no funcionan. Es especialmente crítico en instalaciones donde cualquier desviación puede paralizar la operativa industrial del cliente. Este enfoque experimental ha llevado a Intacta a desarrollar desde plantas móviles hasta sistemas integrales de tratamiento de aguas y residuos, todos ajustados a las condiciones específicas de cada cliente.

Ahora, la empresa mira hacia nuevas fronteras. Con el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) y cofinanciación de fondos europeos Feder, Intacta participa en el proyecto Respiro, que investiga tecnologías para reciclar palas de aerogeneradores fuera de uso. Es uno de los residuos emergentes de la transición energética. El proyecto explora procesos como la pirólisis para recuperar materiales de alto valor, como fibra de vidrio, y generar nuevos productos como biocombustibles. Es el tipo de innovación que define el siguiente capítulo de la economía circular.

Pese a su trayectoria, Intacta sigue siendo pequeña comparada con los grandes competidores. Dopico admite que pierden obras simplemente por tamaño, aunque consideren que ofrecen la mejor solución. Pero la empresa ha encontrado su nicho competitivo en un modelo operativo diferente: ser más empático con el cliente, más rápido, más cercano. En un negocio donde la precisión técnica es no negociable, esa cercanía es lo que marca la diferencia.

Veíamos que había un nicho, que la industria necesitaba ese soporte para gestionar sus residuos, pero no nos hicieron mucho caso
— Héctor Dopico, cofundador y director de operaciones
El propio mercado nos fue pidiendo más, así que empezamos a encargarnos también de la construcción de las instalaciones que habíamos diseñado, y ahora ya incluso gestionamos algunas de ellas
— Héctor Dopico
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