En el ciclo natural de la ciencia, las semillas más pequeñas suelen anunciar las cosechas más grandes. El Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile ha seleccionado cuatro proyectos —tres semilla y uno colaborativo— en su convocatoria interna 2026, apostando por investigaciones en senescencia celular hepática y acuicultura que, aunque incipientes, aspiran a convertirse en pilares de conocimiento de mayor alcance. Es la cuarta edición de un programa nacido en 2023 para sostener ideas que aún no han encontrado financiamiento externo, pero que ya muestran el p
INTA financia cuatro proyectos de investigación con fondos internos 2026
Consolidar el trabajo y construir alianzas que se transformen en iniciativas de mayor escala
¿Por qué el instituto decidió crear un programa de fondos internos si ya existen convocatorias nacionales como las de ANID?
Porque muchos investigadores quedan fuera de esas convocatorias nacionales. Los fondos semilla les permiten generar datos preliminares que luego fortalecen sus postulaciones a ANID. Es una red de contención.
Pero el comunicado no dice cuántos investigadores postularon en 2026 o cuál fue la tasa de adjudicación. ¿Cuatro proyectos de cuántos?
Es un buen punto. El programa invirtió 210 millones entre 2023 y 2025, así que el presupuesto 2026 probablemente sea similar, pero no sabemos cuántas propuestas compitieron.
¿Hay algo que conecte estos cuatro proyectos, o son completamente independientes?
Hay dos líneas temáticas claras: senescencia celular y acuicultura. Pero lo interesante es que dos equipos diferentes abordan la senescencia desde ángulos complementarios, lo que sugiere que hay masa crítica en ese tema.
¿Complementarios o redundantes? El comunicado no explica cómo se diferencia el trabajo de Troncoso del de Bravo Sagua en senescencia.
Troncoso mira proteínas y vesículas mitocondriales en el contexto del estrés crónico. Bravo Sagua se enfoca en la fuga de ADN mitocondrial bajo condiciones específicas de dieta y estrés oxidativo. Son preguntas distintas.
¿Cuál es el horizonte temporal? ¿Cuándo se espera que estos proyectos generen resultados?
El comunicado no lo especifica. Eso es información que falta.
Exacto. Tampoco sabemos el monto exacto de cada proyecto ni cuánto tiempo tienen para ejecutarlos.
El Pulso
- La investigación científica institucional enfrenta el desafío permanente de sostener ideas nuevas antes de que logren atraer fondos externos de mayor escala.
- Cuatro proyectos compiten por consolidarse: dos abordan la senescencia celular hepática —ese estado irreversible en que las células dejan de dividirse— desde ángulos moleculares distintos y complementarios.
- Otros dos proyectos apuntan a la acuicultura: uno explora si una combinación de aminoácidos mejora el crecimiento de peces jóvenes, y otro busca prolongar la vida útil del salmón fresco mediante un recubrimiento comestible de nanotecnología.
- El programa ha invertido más de 210 millones de pesos entre 2023 y 2025, financiado en gran parte por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile.
- La dirección del INTA confía en que estos trabajos iniciales generen alianzas y evidencia preliminar suficiente para postular con éxito a fondos nacionales de mayor envergadura.
En el ciclo natural de la ciencia, las semillas más pequeñas suelen anunciar las cosechas más grandes. El Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile ha seleccionado cuatro proyectos —tres semilla y uno colaborativo— en su convocatoria interna 2026, apostando por investigaciones en senescencia celular hepática y acuicultura que, aunque incipientes, aspiran a convertirse en pilares de conocimiento de mayor alcance. Es la cuarta edición de un programa nacido en 2023 para sostener ideas que aún no han encontrado financiamiento externo, pero que ya muestran el pulso de preguntas científicas urgentes.
La Dirección de Investigación y Desarrollo del INTA adjudicó cuatro proyectos en su convocatoria interna 2026: uno colaborativo entre equipos del instituto y tres iniciativas semilla dirigidas a investigadores en etapas tempranas. Es la cuarta ronda de un programa que desde 2023 ha invertido más de 210 millones de pesos para sostener líneas de investigación que aún no han logrado financiamiento externo.
Camila Corvalán, directora de la unidad, subrayó que el propósito es doble: consolidar trabajo propio y construir alianzas que luego se transformen en proyectos de mayor escala e impacto institucional.
Dos de los cuatro proyectos convergen en la senescencia celular hepática. El proyecto colaborativo, liderado por Rodrigo Troncoso junto a Roberto Bravo Sagua y Gonzalo Jorquera, examinará el rol de la proteína FKBP51 y de las vesículas mitocondriales en el envejecimiento celular asociado al estrés crónico. De forma paralela, Bravo Sagua desarrollará un proyecto semilla independiente para evaluar la fuga de ADN mitocondrial en hepatocitos sometidos a dieta alta en grasa y estrés oxidativo.
Los otros dos proyectos miran hacia la acuicultura. Rafael Opazo estudiará si la suplementación combinada de L-arginina y taurina produce un efecto sinérgico sobre el crecimiento y la tolerancia al estrés térmico en juveniles de pez cebra. Johana López, en tanto, desarrollará un recubrimiento comestible nanoestructurado —basado en liposomas y nanofibras— para conservar salmón fresco refrigerado y darle valor a los subproductos de la industria acuícola.
El programa distingue dos líneas de financiamiento: los fondos semilla apoyan a académicos que han postulado sin éxito a la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, mientras que la línea colaborativa incentiva el trabajo conjunto entre las cuatro unidades del instituto. La apuesta es que estas investigaciones iniciales sienten las bases para iniciativas de mayor envergadura.
La Dirección de Investigación y Desarrollo del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile ha financiado cuatro proyectos en su convocatoria 2026 de fondos internos: uno de colaboración entre equipos y tres iniciativas semilla destinadas a investigadores en etapas tempranas. Es la cuarta ronda de un programa que arrancó en 2023 con el propósito de sostener la investigación incipiente dentro del instituto.
Camila Corvalán, directora de la unidad de investigación, explicó que estos fondos representan una apuesta por nuevas líneas de trabajo y por la construcción de alianzas. "Con ellos, en el INTA buscamos que nuestras investigadoras e investigadores consoliden su trabajo y construyan alianzas que luego se transformen en iniciativas de mayor escala e impacto", señaló. El programa ha invertido 210 millones y medio de pesos entre 2023 y 2025, financiado principalmente por el Programa de Estímulo a la Excelencia Institucional de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo.
Dos de los cuatro proyectos convergen en un mismo tema: la senescencia celular en el hígado, ese estado en que las células dejan de dividirse de forma permanente y que se vincula al envejecimiento del organismo. El proyecto colaborativo, liderado por Rodrigo Troncoso junto a Roberto Bravo Sagua y Gonzalo Jorquera, examinará el rol de la proteína FKBP51 y de las vesículas mitocondriales hepáticas en la senescencia celular y en el fenotipo pro-envejecimiento asociado al estrés crónico. Bravo Sagua también obtuvo financiamiento para un proyecto semilla independiente, en el que evaluará la fuga de ADN mitocondrial en hepatocitos, las células principales del hígado, cuando son sometidas a senescencia inducida por una dieta alta en grasa y por estrés oxidativo.
Los otros dos proyectos semilla se orientan hacia la acuicultura en dos momentos distintos de la cadena productiva. Rafael Opazo estudiará si la suplementación combinada de L-arginina y taurina genera un efecto sinérgico sobre el crecimiento y la respuesta al estrés térmico en juveniles de pez cebra. Johana López, por su parte, enfocará su trabajo en darle valor a los subproductos de la industria acuícola. Desarrollará un recubrimiento comestible nanoestructurado que combina liposomas y nanofibras para conservar salmón fresco refrigerado.
La estructura del programa distingue dos líneas. Los proyectos semilla financian la obtención de evidencia preliminar para académicos que han postulado sin éxito a fondos de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, mientras que la línea colaborativa incentiva el trabajo conjunto entre las cuatro unidades del instituto. Según la dirección, el objetivo es que estos trabajos iniciales se consoliden y generen las bases para iniciativas de mayor envergadura que multipliquen el impacto institucional.
Citas Notables
Los fondos semilla y de colaboración son una apuesta por el inicio de nuevas líneas de investigación y por el trabajo en equipo— Camila Corvalán, directora de la Dirección de Investigación y Desarrollo del INTA