En los barrios altos de Córdoba, donde el fútbol es liturgia y el clásico es rito de identidad, Instituto confirmó su jerarquía sobre Talleres con una victoria que no fue solo de marcador sino de temple. La expulsión de un rival en el primer tiempo abrió una puerta, y la Gloria la cruzó con precisión y paciencia, acumulando 22 puntos que la sostienen en la cima de la Zona A del Clausura. En el deporte, como en la vida, no basta con tener la oportunidad: hay que saber convertirla.