En los sistemas penitenciarios, la apariencia de irregularidad puede preceder a la comprensión de la realidad. Lo que sindicatos del Inpec interpretaron como un privilegio indebido en la cárcel del Buen Pastor de Bogotá resultó ser una actividad familiar programada con semanas de anticipación, destinada a los niños que conviven con sus madres reclusas. La fundación Dios tras las rejas había solicitado autorización formal para ingresar alimentos, juguetes y materiales pedagógicos como parte de un evento de fortalecimiento familiar celebrado entre el 7 y el 9 de septiembre. El episodio recuerda
Inpec aclara: las hamburguesas en el Buen Pastor eran para niños, no privilegio carcelario
Niños que viven con sus madres privadas de la libertad en el Buen Pastor se beneficiaron de actividades de fortalecimiento familiar.