En un momento en que la industria global de la moda enfrenta vientos en contra, Inditex —la empresa gallega dueña de Zara— se acerca a los 200.000 millones de euros de capitalización bursátil, desafiando la lógica sectorial con crecimientos de ventas y márgenes que sus competidores difícilmente pueden igualar. Lo que ocurre en la Bolsa española este verano no es solo un dato financiero: es el reflejo de un modelo de negocio que ha aprendido a convertir la adversidad ajena en oportunidad propia. Cuando el mercado se contrae, las empresas más sólidas no solo sobreviven —ganan terreno.