Inditex, el grupo español que viste a millones de personas en todo el mundo, retoma en Brasil un camino que había pausado: el de llegar más allá de las dos grandes metrópolis. La apertura de Zara en Porto Alegre y de Bershka en Brasilia antes de que termine 2026 no es solo un movimiento comercial, sino una señal de que el mercado brasileño ha madurado lo suficiente para sostener una presencia más amplia y diversa. Detrás de cada nueva tienda hay una alianza estratégica, una respuesta a la competencia y una apuesta por el consumidor joven que aún no había sido cortejado con la misma intensidad.