Desde los laboratorios de Guwahati, India, emerge una propuesta que reencuadra la vieja batalla contra el cáncer: en lugar de destruir para curar, el fármaco RK-251 aprende a distinguir, activándose únicamente dentro del entorno químico propio de las células tumorales. Este compuesto, diseñado por investigadores del Instituto de Estudios Avanzados en Ciencia y Tecnología, encarna una aspiración profunda de la medicina moderna: intervenir con precisión quirúrgica donde la enfermedad habita, sin arrastrar consigo la vida sana. Los resultados preclínicos son alentadores, aunque el camino hacia la