En el último suspiro del mercado de pases, Independiente de Avellaneda despidió a tres de sus jugadores más valiosos en apenas siete días, cediendo al defensor Lomónaco al Elche español y al delantero Gutiérrez al Dynamo Moscú, tras la previa partida del goleador Ávalos a Paraguay. Lo que los números brutos prometían en ingresos se disolvió entre deudas antiguas y porcentajes ajenos, dejando al club con poco más que el vacío de sus ausencias. Es la historia de una institución que vende su presente para saldar su pasado, mientras el técnico Jadson Viera debe encontrar respuestas donde ya no que