En la ciudad de Holguín, Cuba, la trigésima cuarta Feria Internacional del Libro abrió sus puertas como lo hacen los grandes rituales colectivos: convocando a la vez el pasado y el porvenir. Con Rusia como invitada de honor y la sombra centenaria de Fidel Castro como telón de fondo, el evento reunió literatura, memoria política y nuevas formas de expresión cultural, recordándonos que los libros nunca son solo libros, sino espejos de la época que los produce.