En el cruce entre la neurociencia y la inteligencia artificial, un hombre que perdió el movimiento y el tacto en un accidente de buceo ha recuperado parte de su vida cotidiana gracias a un implante cerebral experimental. Lo que distingue este caso no es solo que la tecnología funcione mientras está activa, sino que sus efectos persisten años después de apagarla, sugiriendo que el sistema nervioso humano puede ser guiado hacia su propia reorganización. Es un momento que invita a reconsiderar la frontera entre la prótesis y la curación.
Implante cerebral con IA restaura movimiento y tacto duradero en tetrapléjico
Keith Thomas, tetrapléjico desde accidente de buceo en 2020, recuperó autonomía funcional y sensación táctil perdida durante seis años.