En el cruce entre el capital y la regulación, dos empresas españolas de infraestructura digital —Ignis e HIP— avanzan hacia los mercados públicos en un momento en que la demanda de capacidad digital impulsa el apetito inversor. Ignis, sin embargo, navega bajo la sombra de una normativa emergente sobre centros de datos que introduce preguntas sin respuesta sobre márgenes y viabilidad futura. Que la empresa haya provisionado 9,4 millones de euros en bonificaciones para sus empleados revela algo sobre la naturaleza de la confianza: no como certeza, sino como apuesta deliberada ante la incertidumb