Cada año, dos millones de vidas se pierden en las Américas por enfermedades del corazón, y más de la mitad de esas personas mueren antes de alcanzar un hospital. El infarto no es solo una crisis médica: es, ante todo, una crisis de conocimiento, pues el tiempo que transcurre entre el primer síntoma y la decisión de buscar ayuda determina si el daño es reversible o definitivo. La educación ciudadana y la tecnología médica avanzada no son lujos del sistema de salud, sino los dos pilares que, juntos, pueden reescribir esas estadísticas.
Identificar síntomas de infarto a tiempo reduce mortalidad hasta 50%
Aproximadamente 2 millones de personas mueren anualmente por enfermedades cardiovasculares en las Américas, con más de la mitad falleciendo antes de recibir atención médica hospitalaria.