Entre el 30% y el 40% de la humanidad convive con al menos una enfermedad alérgica, una cifra que ha crecido silenciosamente en las últimas décadas, especialmente en las ciudades. Lo que a menudo parece un malestar menor —un estornudo, una picazón— puede ser la señal de un sistema inmunológico en alerta ante el mundo que lo rodea. Reconocer los desencadenantes y distinguir cuándo un síntoma exige atención urgente no es solo un acto médico: es una forma de habitar el propio cuerpo con mayor conciencia y cuidado.