En el umbral entre la biología y la computación, investigadores han logrado que una inteligencia artificial diseñe virus completamente nuevos —bacteriófagos— capaces de combatir bacterias resistentes a los antibióticos. Entrenado con nueve billones de nucleótidos, el sistema aprendió la gramática profunda del ADN y la usó para inventar formas de vida que nunca han existido en la naturaleza. Este avance abre una puerta terapéutica urgente frente a la crisis global de resistencia antibiótica, pero también convoca una pregunta que la humanidad aún no sabe responder: ¿quién debe custodiar el poder