En los laboratorios de Stanford, la inteligencia artificial ha aprendido el idioma de los genes con la misma lógica con que las máquinas aprenden el lenguaje humano, y el resultado son dieciséis virus que nunca existieron en la naturaleza. Estos bacteriófagos sintéticos pueden vencer la resistencia a los antibióticos en cepas de E. coli donde los virus naturales fracasan, abriendo una ruta hacia terapias adaptables en un mundo donde los patógenos evolucionan más rápido que los medicamentos. Sin embargo, la humanidad ha cruzado un umbral sin haber construido aún la arquitectura de gobernanza ne