Desde las montañas del norte de Yemen, los hutíes han vuelto a reclamar ataques contra Riad, recordándonos que el conflicto yemení no es un asunto contenido sino una herida abierta que sangra hacia toda la región. Esta reivindicación no es solo un acto militar: es un mensaje político calculado, dirigido tanto a sus propias filas como a la comunidad internacional. En el trasfondo, una guerra que lleva más de una década acumulando muertos, desplazados y ciclos de represalia que parecen no tener fin.