En las aguas que conectan continentes y sostienen economías, los rebeldes hutíes de Yemen han capturado una isla estratégica en el mar Rojo, completando así su dominio sobre toda la costa yemení de esta ruta vital. Respaldados por Irán, este movimiento no es solo territorial: es la consolidación de un poder que convierte un conflicto interno en una palanca geopolítica de alcance global. La historia del mar Rojo como corredor de civilizaciones enfrenta ahora una nueva tensión, donde el comercio, la energía y la estabilidad de múltiples naciones quedan suspendidos en un equilibrio frágil.