En el Ducó, bajo las luces del domingo porteño, Huracán derrotó 2-1 a Racing y dejó al descubierto las grietas profundas de un club que alguna vez supo ser grande. La victoria del local no es solo un resultado: es el espejo de una crisis institucional en Avellaneda que ya no puede ocultarse detrás de promesas ni de mercados de pases. Vojvoda seguirá en el cargo, pero la temporada de Racing pende de un hilo que se llama Copa Argentina.