Frente a las costas del Pacífico mexicano, el huracán Polo ha alcanzado la categoría 5, el umbral más alto de intensidad ciclónica, recordándonos que la naturaleza no negocia sus ritmos. Aunque su trayectoria paralela a tierra ofrece un margen de alivio provisional, cinco estados permanecen en vigilia, conscientes de que la distancia no es sinónimo de seguridad. En la historia de las comunidades costeras, este tipo de espera tensa es en sí misma una forma de vulnerabilidad.