Huracán Melissa categoría 5 azota Jamaica: la tormenta del siglo con vientos de 300 km/h

Al menos 7 personas murieron y 13 resultaron heridas durante preparativos; más de 1,5 millones de personas potencialmente afectadas en Jamaica; 600.000 evacuadas en Cuba; riesgo de desplazamiento masivo y pérdida de hogares y medios de vida.
No hay infraestructura que pueda soportar una categoría 5
El primer ministro jamaicano reconoce que la isla enfrenta daños inevitables y catastróficos.
Mark

¿Por qué un huracán que se mueve tan lentamente es más peligroso que uno que pasa rápido?

Mimi

Porque mientras más tiempo permanece sobre tierra, más lluvia descarga. Melissa se movía a seis kilómetros por hora. Eso significa horas y horas de vientos destructivos y precipitación continua en el mismo lugar.

Luke

Pero espera—¿cuánto tiempo exactamente estamos hablando? El artículo dice que entra por el sur y sale por el norte, pero no da la duración del evento.

Mimi

Es un buen punto. Probablemente entre 12 y 24 horas, pero el artículo no lo especifica. Lo que sí sabemos es que las autoridades dijeron que la limpieza sería lenta.

Mark

¿Qué significa que 1,5 millones de personas "podrían verse afectadas"? ¿Eso incluye solo a los que pierden sus casas?

Mimi

No. Según la Cruz Roja, incluye interrupciones de servicios esenciales, cierre de mercados y escuelas, bloqueo de carreteras. Toda la isla se vería afectada de una u otra forma.

Luke

Pero ¿cuántas personas realmente perdieron sus casas? ¿Cuántas fueron desplazadas? El artículo habla de riesgo, no de números reales.

Mimi

Tienes razón. Estos son números proyectados antes del impacto. Los números reales de desplazamiento y pérdida de vivienda vendrían después.

Mark

¿Por qué Cuba evacuó a 600.000 personas si Melissa finalmente se alejó del país?

Mimi

No se alejó completamente. Se esperaba que tocara tierra en el este de Cuba como un huracán poderoso. Las provincias orientales estaban directamente en la trayectoria.

Luke

Pero el artículo dice que "Melissa se aleja de República Dominicana" y que "su trayectoria prevista se alejó del país." Eso suena como que cambió de rumbo.

Mimi

Sí, parece que la trayectoria se ajustó durante el evento. Pero Cuba seguía en riesgo de impacto significativo, de ahí las evacuaciones masivas.

Mark

¿Qué pasó con los 70 turistas argentinos?

Mimi

Estaban en construcciones consideradas seguras, según el embajador. Uno de ellos, Alexis, quedó varado con su familia. La aerolínea los reprogramó para el viernes.

  • Melissa tocó tierra como el quinto huracán más intenso del Atlántico, con vientos que las propias autoridades admitieron que ninguna infraestructura de la región podría resistir.
  • Siete personas murieron durante los preparativos —en Jamaica, Haití y República Dominicana— antes de que el ojo de la tormenta siquiera alcanzara la costa.
  • Cuba movilizó a más de 600.000 personas de sus provincias orientales en una de las evacuaciones más masivas de su historia reciente, mientras se esperaban lluvias de hasta 51 centímetros.
  • Turistas extranjeros, incluidos unos 70 argentinos, quedaron varados en la isla con aeropuertos cerrados y vuelos reprogramados para días después del impacto.
  • Las autoridades advierten que la recuperación será lenta y dolorosa, con el fantasma de huracanes como María y Katrina como referencia del daño que Melissa podría dejar inscrito en la memoria del Caribe.

En la madrugada del martes, el huracán Melissa —el más poderoso en tocar Jamaica en 174 años de historia registrada— recordó a la humanidad que la naturaleza no negocia con la infraestructura ni con los planes de viaje. Con vientos de 295 kilómetros por hora y un avance lento que prolongaba la agonía, más de un millón y medio de personas en Jamaica y 600.000 evacuadas en Cuba se encontraron ante una pregunta que los grandes desastres siempre formulan: ¿cuánto de lo que construimos puede resistir lo que no controlamos? La respuesta, según los propios líderes de la región, era desalentadora, y el verdadero desafío apenas comenzaba.

El martes por la mañana, el huracán Melissa tocó tierra en Jamaica con vientos sostenidos de 295 kilómetros por hora, convirtiéndose en el fenómeno más violento registrado en la isla en 174 años y el quinto más intenso en la historia del Atlántico. Su avance lento —apenas seis kilómetros por hora— alarmó a los especialistas, pues prolongaba el tiempo de exposición de la población a condiciones extremas.

El primer ministro Andrew Holness fue categórico: ninguna infraestructura en la región puede resistir un huracán de categoría 5. La pregunta, dijo, no era si habría devastación, sino qué tan rápida podría ser la recuperación. Anne-Claire Fontan, de la Organización Meteorológica Mundial, lo calificó como la tormenta del siglo para Jamaica. Antes del impacto principal, siete personas ya habían muerto en el Caribe —tres en Jamaica, tres en Haití, una en República Dominicana— durante los preparativos, y trece más resultaron heridas.

Cuba evacuó a más de 600.000 personas de sus provincias orientales, incluyendo Santiago, la segunda ciudad más grande del país. Se esperaban precipitaciones de hasta 51 centímetros y una marejada ciclónica significativa. En Jamaica, aproximadamente 1,5 millones de personas enfrentaban el riesgo de ser afectadas, aunque los expertos de la Cruz Roja advirtieron que esa cifra era una subestimación: toda la población podría verse impactada de alguna forma, especialmente los más vulnerables en zonas costeras.

Entre los atrapados por la tormenta había también turistas. Unos 70 argentinos permanecían en la isla tras el cierre de aeropuertos el domingo, reprogramados para volar el viernes. Uno de ellos, Alexis, viajaba con su familia desde Córdoba en lo que debía ser unas vacaciones. Se encontraban en el lado de la isla por donde se esperaba que el huracán saliera, lo que ofrecía un margen de esperanza, aunque incierto.

Las autoridades advirtieron que Melissa trazaría una línea diagonal de devastación a través de toda Jamaica, entrando por St. Elizabeth y saliendo por St. Ann. El temor era que sus consecuencias fueran comparables a las de María en 2017 o Katrina en 2005. La limpieza y la evaluación de daños, dijeron, serían procesos lentos. El Caribe, una vez más, enfrentaba la larga tarea de reconstruirse.

El martes por la mañana, el huracán Melissa tocó tierra en Jamaica con vientos sostenidos de 295 kilómetros por hora, convirtiéndose en el fenómeno más violento que ha azotado la isla en los 174 años que se llevan registros meteorológicos. Es también el quinto huracán más intenso jamás documentado en la cuenca del Atlántico. Mientras la tormenta avanzaba lentamente hacia el oeste a apenas seis kilómetros por hora—una característica que preocupaba profundamente a los especialistas—, decenas de miles de personas buscaban refugio en construcciones que esperaban fueran lo suficientemente sólidas para resistir lo que se avecinaba.

Las autoridades jamaicanas no ocultaron la gravedad de la situación. El primer ministro Andrew Holness fue directo: no existe infraestructura en la región capaz de soportar un huracán de categoría 5. Su pregunta, entonces, no era si habría daños catastróficos, sino cuán rápido podría ser la recuperación. Anne-Claire Fontan, de la Organización Meteorológica Mundial, lo expresó en términos históricos: para Jamaica, esta sería la tormenta del siglo hasta el momento. El Centro Nacional de Huracanes estadounidense ubicaba el centro de Melissa a 205 kilómetros al sursuroeste de Kingston cuando emitió sus advertencias matutinas, instando a la población a no abandonar sus refugios bajo ninguna circunstancia.

Antes de que el huracán tocara tierra, ya había dejado un rastro de muertes. Al menos siete personas murieron en distintas zonas del Caribe durante los preparativos previos: tres en Jamaica, tres en Haití y una en República Dominicana, donde equipos de rescate buscaban a un adolescente desaparecido. La mayoría de las muertes en Jamaica ocurrieron por caídas de árboles o descargas eléctricas mientras los residentes intentaban asegurar sus viviendas. Trece personas más resultaron heridas, principalmente por golpes y caídas. El ministro de Salud, Christopher Tufton, reportó estos números mientras el país se preparaba para el impacto principal.

Cuba, directamente en la trayectoria prevista de Melissa, había evacuado a más de 600.000 personas de sus provincias orientales—incluyendo Santiago, la segunda ciudad más grande de la isla. Las autoridades cubanas emitieron alertas de huracán para Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín, y alertas de tormenta tropical para Las Tunas. Se esperaban precipitaciones de hasta 51 centímetros en algunas zonas, junto con una marejada ciclónica significativa. La primera ministra jamaicana Dana Morris Dixon transmitió un mensaje televisado urgente: evacúen hoy, porque las condiciones van a deteriorarse.

En Jamaica, aproximadamente 1,5 millones de personas enfrentaban el riesgo de ser afectadas, según advirtió Necephor Mghendi, jefe de la delegación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para el Caribe. Pero esa cifra, aclaró, era una subestimación. El impacto amenazaba con interrumpir servicios esenciales, cerrar mercados y escuelas, bloquear carreteras. Toda la población podría verse afectada de una u otra forma, especialmente los más vulnerables en las zonas costeras. Colin Bogle, asesor de Mercy Corps con base cerca de Kingston, describió el clima de miedo: muchas familias nunca habían experimentado algo así, y la incertidumbre era aterradora. Había un miedo profundo a perder hogares y medios de vida, a sufrir lesiones y a ser desplazados.

Entre los afectados había también turistas. El embajador argentino en Jamaica, Marcelo Balbi Calvo, informó que había aproximadamente 70 turistas argentinos en la isla, alojados en construcciones consideradas seguras. Uno de ellos, Alexis, viajaba con su familia desde Córdoba en lo que debería haber sido unas vacaciones. El domingo al mediodía cerraron los aeropuertos. Estaban del lado de la isla por donde se esperaba que saliera el huracán, no por donde entraba, lo que ofrecía algo de esperanza de que el impacto fuera menos severo en su ubicación. La aerolínea los reprogramó para el viernes, dejándolos varados en medio de la tormenta del siglo.

Estados Unidos, con siete buques de guerra y cazas F-35 desplegados en el Caribe para operaciones contra el tráfico de drogas, movilizó sus embarcaciones lejos de cualquier área donde las condiciones climáticas representaran niveles inaceptables de riesgo. Un avión del 53.º Escuadrón de Reconocimiento Meteorológico de la Fuerza Aérea—conocido como los Cazadores de Huracanes—sobrevoló el ojo de Melissa el domingo por la noche. El meteorólogo Matthew Cappucci, que colabora con The Washington Post, describió el vuelo como uno de los momentos más impactantes de su carrera, una visión única de la meteorología que la mayoría nunca tendría.

Mientras Melissa se alejaba de República Dominicana, su amplio campo nuboso continuaba impactando el país con riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos de tierra. Ya se reportaban deslizamientos, árboles caídos y numerosos cortes de energía. Las autoridades jamaicanas advirtieron que la limpieza y la evaluación de daños serían procesos lentos. Se esperaba que el huracán entrara cerca de la parroquia de St. Elizabeth en el sur y saliera alrededor de St. Ann en el norte, trazando una línea diagonal de devastación a través de toda la isla. El temor era que Melissa provocara una devastación comparable a la de huracanes históricos como María en 2017 o Katrina en 2005, que dejaron huellas imborrables en Puerto Rico y Nueva Orleans.

No creo que haya infraestructura en esta región que pueda resistir un huracán de categoría 5
— Andrew Holness, primer ministro de Jamaica
Para Jamaica será la tormenta del siglo hasta ahora
— Anne-Claire Fontan, Organización Meteorológica Mundial
Hay un miedo profundo a perder hogares y medios de vida, a sufrir lesiones y a ser desplazados
— Colin Bogle, asesor de Mercy Corps
Quieres la nota completa? Lee el original en La Nacion ↗
Contáctanos FAQ