En los márgenes del tiempo, donde el mar antiguo cedía paso a la tierra firme, un delta fluvial del Cretácico tardío guardó en silencio las huellas de criaturas que caminaron hace 88 millones de años. Descubiertas en 1988 cerca de Tumbler Ridge, en la Columbia Británica canadiense, y estudiadas formalmente en 2022, estas impresiones fósiles del período Coniaciano llenan un vacío poco documentado en la historia natural de Norteamérica. Lo que emerge no es solo el rastro de dinosaurios, sino el retrato de un ecosistema completo —herbívoros, depredadores, vegetación— que existió en un instante fu