En el corazón de uno de los grandes hospitales públicos de Madrid, la lógica de los indicadores de productividad se impuso sobre el juicio clínico: directivos del Ramón y Cajal alteraron informáticamente la prioridad quirúrgica de 57 pacientes sin consultar a los médicos que los atendían, con el fin de cumplir objetivos administrativos y acceder a bonos económicos. Lo que debería ser un registro de urgencias médicas se convirtió, entre febrero y marzo de 2025, en un instrumento de gestión política. El caso revela una tensión estructural en la sanidad pública española entre los incentivos insti
Hospital Ramón y Cajal alteró la gravedad de pacientes para maquillar listas de espera quirúrgica
Pacientes con patologías graves como anomalías vertebrales, síndrome del túnel carpiano y luxaciones sufrieron retrasos en cirugías urgentes; una niña de tres años con riesgo de perder una pierna fue reclasificada como caso normal sin consentimiento médico.