En el extremo austral de Chile, donde el frío hace de la energía una necesidad vital y no un privilegio, el Hospital Clínico de Magallanes y la SEREMI de Energía unieron voluntades en torno a una tecnología que produce electricidad y calor al mismo tiempo. La inspección conjunta del cogenerador hospitalario no fue un trámite burocrático, sino el primer paso de una alianza que busca aliviar la carga económica y ambiental de uno de los mayores consumidores de energía de la región. En el fondo, la pregunta que guía este esfuerzo es antigua: ¿cómo sostener las instituciones que cuidan la vida sin