En Holguín, Cuba, una ciudad que busca reconciliar la tradición con la necesidad, el municipio ha puesto en marcha el proyecto Mercado de Barrio: un intento de renovar el comercio minorista sin abandonar las redes de protección social que sostienen a los más vulnerables. La iniciativa abre la gestión de 24 establecimientos a cooperativas, pequeñas empresas y trabajadores autónomos, mientras preserva las bodegas históricas y los vínculos con programas alimentarios internacionales. Es, en esencia, una apuesta por demostrar que la modernización económica y la responsabilidad comunitaria no tienen
Holguín inicia proyecto Mercado de Barrio para transformar comercio minorista
Equilibrar modernización con garantías sociales para la población
¿Por qué el municipio decidió abrir estos 24 centros a gestores privados en lugar de mantenerlos bajo control estatal?
Porque el sistema estatal puro no estaba logrando mantener estos lugares en buen estado ni ofrecía suficiente variedad. Al traer empresas pequeñas, cooperativas y trabajadores autónomos, hay incentivos para mejorar la infraestructura y ampliar lo que se vende.
Pero eso suena como privatización. ¿Cómo se garantiza que no abandonen a los clientes más pobres?
Ahí está el equilibrio del proyecto. Estos gestores no reemplazan las bodegas tradicionales que distribuyen la canasta normada. Esas siguen existiendo. Y hay requisitos explícitos: protección de derechos del consumidor, atención a familias vulnerables, precios acordes a intereses sociales. No es libertad de mercado pura.
¿Quién decide si un precio es "acorde a intereses sociales"?
Esa es la pregunta incómoda que el proyecto no responde completamente. Presumiblemente, Comercio Holguín supervisa eso. Pero en la práctica, habrá tensión entre lo que un gestor privado quiere cobrar y lo que el municipio considera justo.
¿Y los incentivos fiscales? ¿Eso no reduce ingresos para el municipio?
Sí, pero la lógica es que si estos centros funcionan mejor, venden más, y la economía local crece, al final hay más actividad económica para gravar. Es una apuesta a que el crecimiento compensa la reducción de impuestos.
¿Qué pasa en los lugares donde no hay bodegas, carnicerías ni mercados?
Ahí el proyecto es flexible. Permite que actores económicos ya autorizados —probablemente pequeños comerciantes que ya operan— se integren al proyecto. Es una forma de no dejar zonas sin cobertura.
¿Esto es experimental o es política permanente?
El lenguaje del municipio sugiere que es un proyecto piloto en estos 24 centros. Si funciona, probablemente se expanda. Si no, será fácil revertir porque la propiedad social del establecimiento se preserva.
Il Polso
- El comercio minorista holguinero arrastra años de infraestructura deteriorada y oferta limitada, una tensión que el proyecto Mercado de Barrio busca romper desde sus cimientos.
- La apertura a micro y medianas empresas, cooperativas y cuentapropistas sacude el modelo de gestión estatal exclusiva, generando tanto expectativa como incertidumbre entre los actores económicos locales.
- Los nuevos gestores deberán cumplir condiciones exigentes: pagos electrónicos, precios socialmente regulados y atención prioritaria a familias vulnerables, lo que equilibra el incentivo comercial con la obligación pública.
- Con 24 centros identificados y una convocatoria abierta desde el 17 de agosto, el reloj corre: los interesados tienen apenas 10 días hábiles para presentar sus solicitudes en sobre sellado.
- Si el experimento prospera, Holguín podría convertirse en laboratorio de un nuevo modelo de distribución básica replicable en otros municipios cubanos con desafíos similares.
En Holguín, Cuba, una ciudad que busca reconciliar la tradición con la necesidad, el municipio ha puesto en marcha el proyecto Mercado de Barrio: un intento de renovar el comercio minorista sin abandonar las redes de protección social que sostienen a los más vulnerables. La iniciativa abre la gestión de 24 establecimientos a cooperativas, pequeñas empresas y trabajadores autónomos, mientras preserva las bodegas históricas y los vínculos con programas alimentarios internacionales. Es, en esencia, una apuesta por demostrar que la modernización económica y la responsabilidad comunitaria no tienen por qué ser fuerzas opuestas.
Holguín ha puesto en marcha el proyecto Mercado de Barrio, una iniciativa que busca transformar bodegas, carnicerías y mercados en centros de venta diversificada que ofrezcan alimentos, productos de aseo y mercancías básicas. Lo que distingue la propuesta no es solo qué se vende, sino quién gestiona: por primera vez, micro y pequeñas empresas, cooperativas y trabajadores por cuenta propia podrán administrar estos establecimientos, antes reservados a entidades estatales.
El proyecto no renuncia a su dimensión social. Las bodegas tradicionales continuarán distribuyendo la canasta familiar normada y funcionarán como puntos de entrega del Programa Mundial de Alimentos. Los nuevos gestores estarán obligados a ofrecer pagos electrónicos, aplicar ventas reguladas en productos de alta demanda y fijar precios acordes a los intereses del municipio, con atención especial a personas y familias en situación de vulnerabilidad.
Comercio Holguín ha identificado 24 centros distribuidos en los 21 Consejos Populares del municipio. Desde el 17 de agosto está abierta la convocatoria para que los actores económicos interesados presenten sus solicitudes —en sobre sellado, en la Dirección de la Empresa en calle Libertad— con un plazo de 10 días hábiles. Como incentivo, los establecimientos seleccionados gozarán de beneficios fiscales sobre impuestos de ventas.
La apuesta de Holguín es delicada pero reveladora: modernizar el comercio minorista sin desmantelar las garantías que protegen a quienes menos tienen. Si el diseño se sostiene en la práctica, el municipio podría ofrecer un modelo replicable para otras ciudades cubanas que enfrentan los mismos dilemas entre eficiencia económica y justicia distributiva.
En Holguín ha comenzado a tomar forma un proyecto que busca reconfigurar la manera en que funciona el comercio minorista en el municipio. Se llama Mercado de Barrio, y su propósito es transformar una red de establecimientos —principalmente bodegas, carnicerías y mercados— en centros de venta diversificada que ofrezcan alimentos, productos de aseo e higiene, y otras mercancías básicas.
Lo que distingue este proyecto es quién lo gestiona. En lugar de depender exclusivamente de entidades estatales, la administración municipal ha abierto la puerta a micro, pequeñas y medianas empresas, cooperativas y trabajadores por cuenta propia. Según información de Comercio Holguín, en aquellas zonas donde estos tipos de establecimientos no existan, de manera excepcional se permitirá que actores económicos ya autorizados participen en la iniciativa.
El objetivo declarado es múltiple: recuperar la infraestructura física de los locales seleccionados, mejorar su presentación, ampliar la variedad de productos disponibles, y garantizar que la red de servicios básicos llegue a toda la población. Al mismo tiempo, el proyecto mantiene un componente social explícito. Las bodegas tradicionales seguirán funcionando para distribuir productos de la canasta familiar normada —aquellos artículos básicos que el Estado asigna a través de un sistema de racionamiento— y continuarán siendo puntos de entrega para las donaciones del Programa Mundial de Alimentos.
La estructura del proyecto preserva lo que las autoridades llaman la propiedad social de estos establecimientos, pero con un enfoque que enfatiza la protección de derechos de los consumidores y la vinculación a programas de desarrollo social. Esto incluye atención específica a personas y familias en situación de vulnerabilidad. Los nuevos gestores deberán ofrecer opciones de pago electrónico, aplicar una venta regulada según la disponibilidad de productos de mayor demanda, y fijar precios que se alineen con los intereses territoriales y sociales del municipio.
El proyecto también incorpora modernizaciones operativas: se impulsará la mensajería, el pre empaque de productos, y la venta en pesos cubanos. Para incentivar la participación, los establecimientos seleccionados gozarán de beneficios fiscales en materia de impuestos sobre ventas, aplicables tanto a productos alimenticios como no alimenticios.
Hasta el momento, Comercio Holguín ha identificado 24 centros distribuidos entre los 21 Consejos Populares del municipio. A partir del 17 de agosto, se abrió una convocatoria para que los actores económicos interesados —empresas, cooperativas, trabajadores autónomos— presenten sus solicitudes. El plazo de cierre es de 10 días hábiles después de esa fecha. Los interesados deben entregar sus solicitudes en sobre sellado en la Dirección de la Empresa, ubicada en calle Libertad, entre Luz y Caballero y Martí.
Esta iniciativa representa un experimento en la forma en que Holguín intenta equilibrar la necesidad de modernizar su comercio minorista con el mantenimiento de garantías sociales para la población. Si funciona como está diseñado, podría servir como modelo para otros municipios que enfrentan desafíos similares en la distribución de bienes básicos.
Citazioni salienti
Se preservará la propiedad social del establecimiento minorista con un enfoque hacia la protección a los derechos de los consumidores y vinculación a programas de desarrollo social— Comercio Holguín