En las alturas de Cusco, donde el aire es escaso pero la historia futbolística es densa, Cienciano protagonizó una noche que difícilmente olvidará el fútbol sudamericano: una goleada de 6-1 sobre Botafogo en la ida de los octavos de la Copa Sudamericana. El equipo cusqueño, campeón del mismo torneo en 2003, no solo venció sino que aplastó con una claridad que convierte la vuelta en Brasil en poco más que un trámite. En el deporte, como en la vida, hay noches que no se explican del todo, solo se viven.