Hasta 150 estrellas fugaces por hora: el gran espectáculo de las Gemínidas en diciembre

Los fragmentos de un asteroide destrozado hace dos mil años siguen escribiendo su historia en nuestro cielo
Las Gemínidas provienen del asteroide Phaethon, cuya órbita fue alterada por la gravedad del sol hace milenios.
Mark

¿Por qué las Gemínidas son tan diferentes de otras lluvias de estrellas?

Mimi

Porque no vienen de un cometa como casi todas las demás. Vienen de un asteroide llamado Phaethon que los astrónomos creen que fue cometa hace miles de años. El sol lo destrozó y lo que vemos ahora son los fragmentos que sigue dejando atrás.

Mark

¿Eso significa que cada año vemos los mismos escombros?

Mimi

Exactamente. La Tierra atraviesa el mismo anillo de fragmentos cada diciembre. Es como si el asteroide hubiera trazado una ruta invisible alrededor del sol y nosotros pasamos por ella cada año a la misma época.

Mark

¿Por qué es tan importante ir lejos de la ciudad para verlas?

Mimi

Porque la luz artificial apaga los meteoros. Un meteoro es un destello débil en el cielo. Si hay farolas, edificios iluminados, contaminación lumínica, el ojo no puede verlo. En el campo oscuro, ves cientos.

Mark

¿Qué hace que este año sea especialmente bueno?

Mimi

La luna. En la noche del 13 al 14 estará casi desaparecida, en fase de cuarto menguante yendo hacia luna nueva. Sin luz lunar, el cielo es mucho más negro y los meteoros brillan más.

Mark

¿Cuánto tiempo hay que estar mirando para ver algo?

Mimi

Depende del lugar. Si estás en un sitio realmente oscuro, podrías ver varios meteoros en una hora. Si estás en las afueras de una ciudad, quizá tardes más. Pero la paciencia compensa.

  • La noche del 13 al 14 de diciembre se abre una ventana astronómica excepcional: hasta 150 meteoros por hora podrían cruzar el cielo en su punto máximo de actividad.
  • La luna, en tránsito hacia luna nueva el 20 de diciembre, apenas interferirá, dejando el cielo nocturno inusualmente oscuro y propicio para la observación.
  • La contaminación lumínica urbana amenaza con borrar el espectáculo: desde el centro de las ciudades, las Gemínidas serán prácticamente invisibles.
  • Alejarse al campo, abrigarse bien y armarse de paciencia son las únicas condiciones para acceder a uno de los fenómenos celestes más activos del año.
  • A diferencia de otras lluvias de meteoros, las Gemínidas no provienen de un cometa sino del asteroide Phaethon 3200, lo que las convierte en un caso astronómico singular y poco comprendido.

Cada diciembre, la Tierra cruza el rastro de escombros dejado por un asteroide antiguo, y el cielo responde con uno de sus espectáculos más generosos del año. Las Gemínidas, nacidas del peculiar Phaethon 3200 —un cuerpo celeste que alguna vez fue cometa y hoy es asteroide—, alcanzarán su punto culminante en la madrugada del 13 al 14 de diciembre, ofreciendo hasta 150 meteoros por hora a quienes se alejen de la luz artificial y miren hacia arriba. Es un recordatorio de que el cosmos no deja de moverse, ni de escribir su historia en nuestro cielo.

La última lluvia de estrellas del año llega a su momento más intenso en la madrugada del 13 al 14 de diciembre. Las Gemínidas, visibles desde hace días y hasta mediados de mes, se sitúan entre los espectáculos celestes más notables del calendario, comparables a las Cuadrántidas de enero y las Perseidas de agosto.

Su origen las hace únicas: mientras casi todas las lluvias de meteoros nacen del polvo que dejan los cometas, las Gemínidas provienen del asteroide Phaethon 3200. Los astrónomos creen que hace unos dos mil años era un cometa, hasta que la gravedad solar alteró su órbita y arrancó fragmentos masivos de su superficie. Esos restos, dispersados en el espacio, son los que cada diciembre cruzan nuestra atmósfera a 35 kilómetros por segundo, generando los destellos que llamamos estrellas fugaces, a una tasa superior a los 120 meteoros por hora durante varios días.

Este año las condiciones son especialmente favorables: la luna transitará hacia luna nueva el 20 de diciembre, dejando el cielo más oscuro de lo habitual. En Barcelona, la ventana ideal de observación se extiende desde el atardecer del 13 hasta el amanecer del 14. Pero hay una condición innegociable: salir de la ciudad. La contaminación lumínica urbana hace prácticamente imposible ver el fenómeno desde el centro. Hay que buscar el campo, alejarse de las farolas, abrigarse bien —diciembre no es agosto— y estar dispuesto a pasar horas mirando hacia arriba, mientras un asteroide lejano sigue trazando su historia en el cielo.

La última lluvia de estrellas del año llega a su apogeo en la madrugada del 13 al 14 de diciembre, cuando el cielo podría ofrecer hasta 150 meteoros por hora a quien sepa dónde mirar. Las Gemínidas, que ya son visibles desde hace días y seguirán siéndolo hasta mediados de mes, se cuentan entre los espectáculos celestes más intensos del año, al mismo nivel que las Cuadrántidas de enero y las Perseidas de agosto.

Lo que hace peculiar a esta lluvia de estrellas es su origen. A diferencia de casi todas las demás lluvias de meteoros conocidas, que nacen del polvo y los escombros dejados por cometas, las Gemínidas provienen de un asteroide llamado Phaethon 3200. Los astrónomos creen que hace unos dos mil años este asteroide fue en realidad un cometa. Cuando pasó demasiado cerca del sol, la gravedad de nuestra estrella ejerció una fuerza devastadora que alteró su órbita y desprendió fragmentos masivos de su superficie. Esos fragmentos, dispersados en el espacio, son lo que hoy vemos cruzar nuestro cielo cada diciembre.

Cada año, la Tierra atraviesa el anillo de escombros dejado por Phaethon. Cuando uno de esos fragmentos, llamado meteoroide, entra en contacto con la atmósfera terrestre, la fricción con el aire lo quema y genera el destello luminoso que conocemos como estrella fugaz. Las Gemínidas viajan a una velocidad de 35 kilómetros por segundo y mantienen una tasa de actividad superior a los 120 meteoros por hora durante varios días, lo que las convierte en una de las lluvias más activas del año.

En Barcelona, la mejor ventana de observación será entre las 18:22 horas del 13 de diciembre, cuando se pone el sol, y las 8:10 horas del 14, cuando amanece. Este año las condiciones serán particularmente favorables porque la luna estará en fase de cuarto menguante transitando hacia luna nueva, que llegará el 20 de diciembre. La ausencia de luz lunar significa que el cielo nocturno será más oscuro y los meteoros más visibles.

Pero hay una condición fundamental: hay que alejarse de la ciudad. Desde el centro de Barcelona será prácticamente imposible verlas. Los edificios, las farolas y toda la contaminación lumínica de la zona urbana apagarán el espectáculo. Lo ideal es buscar un lugar alejado de obstáculos y de fuentes de luz, en el campo o en las afueras. Y hay que ir abrigado: a diferencia de las Perseidas de agosto, cuando el cielo nocturno es templado, diciembre es frío. Quien quiera ver las Gemínidas tendrá que estar dispuesto a pasar varias horas bajo las estrellas con el abrigo puesto, mirando hacia arriba, esperando a que la gravedad de un asteroide lejano siga escribiendo su historia en nuestro cielo.

Los astrónomos especulan que el asteroide Phaethon fue hace 2.000 años un cometa y cuando estuvo muy cerca del sol, la gravedad creó un gran desastre que cambió su órbita
— Fuentes astronómicas citadas en el reportaje
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