Harris y Trump despliegan estrategias en estados decisivos tras debate presidencial en Filadelfia, buscando consolidar apoyo electoral. Republicano Alberto Gonzales respalda a Harris, uniéndose a Dick Cheney y su hija en crítica a Trump como amenaza al estado de derecho.
Harris y Trump intensifican campaña en estados clave tras debate presidencial
Se han vuelto mucho más liberales en sus puntos de vista reales
¿Por qué Harris y Trump eligen estos estados específicos ahora, después del debate?
Porque son los únicos lugares donde realmente pueden ganar. Carolina del Norte y Arizona no son seguros para ninguno de los dos. Son los campos de batalla donde se decide la elección.
¿Qué significa que Gonzales, un republicano de peso, apoye a Harris?
Significa que Trump ha fracturado su propio partido. Cuando exfiscales generales y exvicepresidentes republicanos se cambian de bando, no es un gesto simbólico. Es una declaración de que algo fundamental ha roto.
¿Por qué importa tanto que Harris participe en ese debate con periodistas negros?
Porque Trump ya estuvo allí en julio y mintió sobre ella. Harris necesita estar en la misma sala, con las mismas personas, para responder directamente. No puede dejar que esa mentira quede sin respuesta.
Los datos sobre mujeres jóvenes liberales parecen importantes. ¿Cambia eso la carrera?
Potencialmente sí. Si las mujeres jóvenes no solo usan la palabra "liberal" sino que realmente creen en esas posiciones, son votantes que Harris puede movilizar. Trump necesita convencerlas de lo contrario.
¿Qué pasa con Florida? Parece que los demócratas ya perdieron.
No necesariamente. Pero tienen que gastar dinero para competir, y hasta ahora no lo están haciendo. Es como si dijeran que Florida está en juego pero no creyeran realmente en ello.
Der Puls
- Harris realiza mítines en Charlotte y Greensboro, Carolina del Norte esta semana
- Trump viaja a Tucson, Arizona, para estabilizar su campaña
- Alberto Gonzales, exfiscal general republicano, anuncia apoyo a Harris
- Cuatro de cada diez mujeres jóvenes (18-29 años) se identifican como liberales, comparado con tres de cada diez hace dos décadas
- Republicanos han gastado 12,7 millones de dólares en publicidad para el Senado de Florida, frente a 3,2 millones de los demócratas
Harris y Trump despliegan estrategias en estados decisivos tras debate presidencial en Filadelfia, buscando consolidar apoyo electoral. Republicano Alberto Gonzales respalda a Harris, uniéndose a Dick Cheney y su hija en crítica a Trump como amenaza al estado de derecho.
Tras el debate presidencial, Kamala Harris y Donald Trump se dirigen a estados clave para ampliar sus caminos hacia la victoria. Harris enfoca en Carolina del Norte mientras Trump busca estabilizar su campaña en Arizona.
La carrera presidencial estadounidense entra en su fase más intensa. Después del debate televisado en Filadelfia, Kamala Harris y Donald Trump se dispersan hacia territorios que decidirán la elección. Harris apunta a Carolina del Norte, donde celebrará mítines en Charlotte y Greensboro esta semana. Trump viaja a Tucson, Arizona, buscando recuperar terreno en una campaña que lleva casi dos meses intentando recalibrarse desde que Harris reemplazara a Joe Biden en la fórmula demócrata.
Lo que hace notable este momento es que ambos candidatos avanzan por caminos cada vez más estrechos hacia la victoria. Los márgenes se cierran. Los estados en disputa se vuelven más críticos. Y las grietas dentro de los propios partidos se hacen visibles. El jueves, Alberto Gonzales, quien fue fiscal general bajo George W. Bush y asesor de la Casa Blanca, anunció públicamente su apoyo a Harris. En una columna de opinión en Politico, describió a Trump como "quizás la amenaza más grave al estado de derecho en una generación". Gonzales se suma así a Dick Cheney y su hija Liz Cheney, ambos republicanos de peso que han roto filas con su partido.
Harris, hija de un padre jamaiquino y una madre india, ambos inmigrantes, ha construido su identidad política sobre esa herencia. Fue estudiante en la Universidad Howard, una de las instituciones históricamente negras más prestigiosas del país, donde se unió a la hermandad Alpha Kappa Alpha. Como senadora, integró el Caucus Negro del Congreso y apoyó legislación para fortalecer derechos de voto y reformar la policía. Cuando Trump sugirió falsamente en julio que Harris había engañado a los votantes sobre su raza, ella respondió con templanza: "Fue el mismo viejo espectáculo. La división y la falta de respeto". Harris tiene previsto participar en un debate con la Asociación Nacional de Periodistas Negros este mes, una oportunidad que no aprovechó en julio por conflictos de agenda.
Mientras tanto, la televisión aún tiene un papel que jugar. El programa "60 Minutes" está coordinando entrevistas con ambos candidatos para transmitirse a principios de octubre. Sin otros debates presidenciales programados después del de Filadelfia, estas entrevistas representarán una de las pocas ocasiones restantes para que los votantes vean a los candidatos lado a lado. CBS espera hacerlo el 7 de octubre. Ninguno de los candidatos ha confirmado su participación aún, aunque sus campañas están en conversaciones con la cadena. El portavoz de Trump dijo "estén atentos". La campaña de Harris no respondió de inmediato.
Los datos electorales revelan cambios profundos en la composición del electorado. Según un análisis de Gallup de más de veinte años, aproximadamente cuatro de cada diez mujeres jóvenes entre 18 y 29 años se describen ahora como liberales, comparado con tres de cada diez hace dos décadas. Pero no es solo una cuestión de etiquetas. Las mujeres jóvenes han adoptado posiciones liberales más firmes sobre medio ambiente, aborto, relaciones raciales y leyes de armas, con aumentos de dos dígitos en cada área. Como señaló Lydia Saad, directora de investigación social estadounidense en Gallup, estas mujeres "se han vuelto mucho más liberales en sus puntos de vista reales".
En Michigan, exgobernadores y funcionarios electos de ambos partidos se han unido a un esfuerzo nacional para combatir la desinformación electoral. El Proyecto de Defensa de la Democracia incluye a exfuncionarios de estados donde Trump intentó revertir su derrota en 2020, como Georgia. El exgobernador demócrata James Blanchard, quien gobernó de 1983 a 1991, trabaja junto al exgobernador republicano John Engler, el exvicegobernador demócrata John Cherry y el exrepresentante republicano Mike Bishop. Su objetivo es generar confianza en el sistema electoral a través de anuncios y alcance comunitario. "Vamos a hablar juntos, siempre que sea necesario, cuando la gente intente cuestionar la integridad de nuestra votación", dijo Blanchard.
En Florida, los demócratas enfrentan un desafío diferente: la brecha entre ambición y recursos. Debbie Mucarsel-Powell, exrepresentante de Miami, proclamó que Florida está en juego mientras desafiaba al senador republicano Rick Scott. Pero los números cuentan otra historia. Hasta el 11 de septiembre, los republicanos habían gastado 12,7 millones de dólares en publicidad para la carrera al Senado, mientras los demócratas apenas 3,2 millones. Según los espacios publicitarios ya reservados, esa brecha se ampliará aún más antes de noviembre. Florida, que se ha vuelto progresivamente más conservadora en años recientes, sigue siendo un terreno inhóspito para los demócratas, sin importar lo que digan sus candidatos.
Bemerkenswerte Zitate
Fue el mismo viejo espectáculo. La división y la falta de respeto— Kamala Harris, respondiendo a los comentarios de Trump sobre su raza
Quizás la amenaza más grave al estado de derecho en una generación— Alberto Gonzales, exfiscal general republicano, describiendo a Donald Trump