En las montañas de Caldas, una empresa minera que buscaba oro durante seis años encontró, por accidente, chelita: la materia prima del tungsteno, uno de los minerales más escasos y estratégicos del planeta. El hallazgo no es solo un dato geológico; es un recordatorio de que la tierra guarda secretos que solo se revelan cuando la curiosidad y la casualidad coinciden. En un mundo donde China controla el 85% de la oferta global de este metal esencial para microchips, inteligencia artificial e industria aeroespacial, Colombia se asoma, sin haberlo planeado, a un lugar inesperado en el tablero de l