En las curvas de la carretera que une Temósachic y Madera, en la Sierra Tarahumara, cinco hombres —trabajadores forestales y un albañil— fueron encontrados sin vida el 28 de julio, víctimas aparentes de una disputa territorial entre organizaciones criminales. Sus nombres y oficios los sitúan en el mundo de lo cotidiano; su muerte, en el centro de una guerra invisible por el control de la montaña. Las autoridades de Chihuahua investigan no solo quién apretó el gatillo, sino qué fuerzas más profundas convirtieron un aserradero en un posible nudo de violencia.
Hallan cinco cuerpos con signos de violencia en carretera de Chihuahua; investigan disputa criminal
Cinco trabajadores forestales y un albañil, todos de la misma comunidad, todos muertos en la misma carretera.
¿Por qué cinco trabajadores de un aserradero terminan muertos en la misma carretera?
Esa es la pregunta que la Fiscalía está tratando de responder. Podría ser una represalia entre grupos criminales, o podría ser que el aserradero mismo esté vinculado con actividades ilícitas de alguna manera.
¿Qué tipo de actividades ilícitas estamos hablando?
Principalmente narcomenudeo. La región está en disputa entre organizaciones criminales. Algunos de los homicidios en julio estaban claramente relacionados con eso, según los fiscales.
Pero estos eran trabajadores forestales, no narcotraficantes.
Eso es lo que sus empleos dicen. Pero en zonas como la Sierra Tarahumara, las líneas entre trabajador y participante en actividades criminales a veces se desdibujan. O simplemente estaban en el lugar equivocado.
¿Hay alguna pista sobre quién los mató?
No hay detenidos aún. Las autoridades están en la fase de recopilación de evidencia. Pero el refuerzo de operativos con Ejército y Guardia Nacional sugiere que saben en qué dirección buscar.
¿Esto es parte de un patrón más grande?
Absolutamente. Julio fue casi el doble de homicidios que junio en esa zona. Madera específicamente ha visto una intensificación en las últimas semanas. Esto no es un incidente aislado.
Le Pouls
- Cinco cuerpos con huellas de violencia aparecieron al kilómetro 106 de la carretera Temósachic-Madera, sacudiendo a una región ya castigada por el crimen organizado.
- Cuatro de las víctimas trabajaban en el mismo aserradero, lo que obliga a los fiscales a preguntarse si esa instalación forestal tiene vínculos con actividades ilícitas.
- Julio cerró con 27 homicidios en la Zona Occidente de Chihuahua, casi el doble que junio, señal de que la disputa territorial en la sierra se está acelerando.
- La Fiscalía no tiene detenidos, pero desplegó un operativo conjunto con el Ejército, la Guardia Nacional, el Grupo SWAT y corporaciones municipales para contener la escalada.
- Los investigadores rastrean conexiones entre las muertes y grupos de narcomenudeo en pugna, en una región donde varias víctimas recientes tenían antecedentes penales o órdenes de aprehensión vigentes.
En las curvas de la carretera que une Temósachic y Madera, en la Sierra Tarahumara, cinco hombres —trabajadores forestales y un albañil— fueron encontrados sin vida el 28 de julio, víctimas aparentes de una disputa territorial entre organizaciones criminales. Sus nombres y oficios los sitúan en el mundo de lo cotidiano; su muerte, en el centro de una guerra invisible por el control de la montaña. Las autoridades de Chihuahua investigan no solo quién apretó el gatillo, sino qué fuerzas más profundas convirtieron un aserradero en un posible nudo de violencia.
La mañana del 28 de julio, cinco cuerpos fueron hallados junto a la carretera Temósachic-Madera, en el municipio de Madera, Chihuahua, todos con signos visibles de violencia. Tenían nombres y oficios: Dehiby, de 33 años; Jorge Adrián, de apenas dieciocho; Francisco Javier, de treinta y dos; Felipe Esgardo, de veintiocho —los cuatro vinculados al aserradero Mesa del Huracán— y Germán, de cuarenta, albañil de oficio. Todos residían en el seccional Largo Maderal. Todos murieron en la misma carretera de montaña.
La Fiscalía de Distrito Zona Occidente abrió varias líneas de investigación. La más evidente apunta a una confrontación entre grupos criminales que disputan el control de la Sierra Tarahumara. Pero hay una pregunta que los fiscales no pueden eludir: ¿qué papel juega el aserradero Mesa del Huracán en este entramado? La concentración de cuatro víctimas en un mismo lugar de trabajo no parece casual, y los investigadores analizan si esa instalación podría estar conectada con operaciones ilícitas.
El contexto agrava la preocupación. En julio, la Zona Occidente registró 27 homicidios, casi el doble que en junio. Muchos de los casos están ligados a disputas entre grupos de narcomenudeo; varias víctimas tenían antecedentes penales o incluso órdenes de aprehensión por homicidio. Hasta ahora no hay detenidos, pero las autoridades respondieron con un despliegue inusual: Ejército, Guardia Nacional, Grupo SWAT y corporaciones municipales patrullan una región donde la lucha por el territorio sigue cobrando vidas de hombres que, al menos en apariencia, solo iban a trabajar.
La mañana del martes 28 de julio, trabajadores y autoridades descubrieron cinco cuerpos tendidos junto a la carretera que conecta Temósachic y Madera, en el corazón de la Sierra Tarahumara chihuahuense. Los cadáveres yacían al kilómetro 106 y medio de esa vía, en el municipio de Madera, todos ellos portando signos visibles de violencia. Lo que comenzó como un hallazgo rutinario se convirtió rápidamente en una investigación sobre lo que las autoridades sospechan es una disputa entre organizaciones criminales por el control de la región.
Los cinco fallecidos tenían rostros, historias, empleos. Dehiby A. C., de 33 años, trabajaba en el aserradero Mesa del Huracán. Jorge Adrián M. D., apenas dieciocho años, y Francisco Javier D. G., de treinta y dos, también laboraban en el sector forestal. Germán R. E., de cuarenta años, se dedicaba a la albañilería. Felipe Esgardo M. L., de veintiocho, originario de la comunidad La Norteña, también estaba vinculado al aserradero. Todos eran residentes del seccional Largo Maderal, todos vivían en la misma zona, todos murieron en la misma carretera.
La Fiscalía de Distrito Zona Occidente, a través de su titular Juan Carlos Portillo Coronado, abrió múltiples líneas de investigación. Una de ellas apunta directamente a una confrontación entre grupos delictivos que operan en la región serrana. Pero hay otra pregunta que los investigadores no pueden ignorar: ¿qué relación tiene el aserradero Mesa del Huracán con posibles actividades ilícitas? La presencia de cuatro de las cinco víctimas trabajando en ese lugar no es coincidencia que pueda pasarse por alto. Los fiscales están analizando si la instalación forestal podría estar conectada de alguna manera con operaciones criminales, lo que podría explicar por qué tantos de sus empleados terminaron muertos en una carretera de montaña.
Madera no es un municipio desconocido para la violencia. Durante semanas, la región ha experimentado una intensificación de los enfrentamientos criminales. En julio, la Zona Occidente de Chihuahua registró veintisiete homicidios, casi el doble de los diecisiete casos contabilizados en junio. Quince de esos asesinatos ocurrieron en Cuauhtémoc, pero Madera ha recibido atención especial de las autoridades debido al aumento de muertes violentas. Portillo Coronado explicó que varios de estos casos están conectados con disputas entre grupos dedicados al narcomenudeo. Muchas de las víctimas tenían antecedentes penales relacionados con esas actividades; algunas incluso contaban con órdenes de aprehensión vigentes por homicidio.
Hasta el momento, no hay detenidos. La investigación ministerial continúa recopilando evidencia, reconstruyendo la secuencia de los hechos, buscando identificar a los responsables. Pero la respuesta de las autoridades ya es visible en las calles. La Fiscalía ha reforzado significativamente sus operativos de seguridad en la región, movilizando a la Agencia Estatal de Investigación, al Ejército Mexicano, a la Guardia Nacional, al Grupo SWAT de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado y a corporaciones municipales. Es un despliegue que refleja la gravedad de lo que está ocurriendo en la Sierra Tarahumara: una lucha por el territorio que está cobrando vidas de trabajadores forestales y albañiles, hombres cuyo único delito aparente fue estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, o quizás algo más.
Citations marquantes
Las autoridades analizan si el aserradero tiene alguna relación con posibles actividades ilícitas, como parte de las investigaciones para establecer el móvil del ataque— Fiscalía de Distrito Zona Occidente
Varios de los casos estarían relacionados con disputas entre grupos delictivos vinculados con actividades de narcomenudeo— Juan Carlos Portillo Coronado, fiscal de Distrito Zona Occidente