ISPOR publica guía de buenas prácticas para resultados informados por pacientes en estudios del mundo real

Equilibrio entre rigor científico, viabilidad y carga para el paciente
El informe reconoce que los estudios del mundo real requieren compensaciones deliberadas entre diferentes prioridades.

En el cruce entre la ciencia clínica y la experiencia humana, ISPOR ha publicado un conjunto de recomendaciones para guiar la recopilación de lo que los propios pacientes dicen sobre su salud en entornos cotidianos, fuera del laboratorio controlado. Durante décadas, la voz del paciente ha sido recogida con mayor rigor en ensayos clínicos que en la vida real, dejando una brecha metodológica que limita decisiones regulatorias y de cobertura. Este nuevo marco de nueve áreas de buenas prácticas no impone un modelo único, sino que ofrece orientación para que la evidencia generada desde la experiencia vivida pueda, por fin, sostenerse ante el escrutinio científico e institucional.

  • Solo el 14% de los protocolos de seguridad poscomercialización entre 2012 y 2015 incluían resultados informados por pacientes, revelando una adopción alarmantemente baja.
  • Los estudios del mundo real enfrentan datos faltantes, abandono de participantes y entornos clínicos heterogéneos que las guías existentes no sabían cómo abordar.
  • El nuevo informe de ISPOR identifica nueve áreas críticas —desde la colaboración con pacientes hasta el diálogo temprano con reguladores— para fortalecer estos estudios sin imponer rigideces imposibles.
  • Reguladores, agencias de evaluación de tecnologías sanitarias y pagadores exigen cada vez más esta evidencia para aprobar medicamentos y definir coberturas, especialmente en enfermedades raras.
  • Con estas recomendaciones publicadas, investigadores, instituciones y pacientes tienen por primera vez una hoja de ruta compartida para que la experiencia vivida se convierta en evidencia confiable.

Un grupo de trabajo internacional de ISPOR ha publicado recomendaciones para resolver un vacío persistente en la investigación clínica: cómo recopilar y analizar correctamente los resultados que los propios pacientes reportan sobre sus síntomas, calidad de vida y tolerancia a los tratamientos, cuando estos datos se recogen fuera de los ensayos clínicos controlados.

Los ensayos aleatorizados, aunque rigurosos, no siempre capturan lo que significa vivir con una enfermedad en la vida cotidiana. Sin embargo, cuando los investigadores intentan recoger esa perspectiva en entornos reales, enfrentan desafíos metodológicos y operativos para los que no existía orientación clara. Una revisión de estudios entre 2012 y 2015 encontró que apenas el 14% de los protocolos incluían este tipo de resultados, reflejo de la incertidumbre sobre cómo hacerlo bien.

El informe identifica nueve áreas interconectadas: definir objetivos claros, involucrar a los pacientes como socios desde el diseño, garantizar poblaciones representativas, seleccionar instrumentos validados, monitorear la calidad de los datos, adoptar estrategias pragmáticas de recopilación, aplicar métodos analíticos rigurosos, usar la tecnología responsablemente y dialogar temprano con reguladores y agencias evaluadoras.

El enfoque no es prescriptivo. El grupo reconoce que los estudios del mundo real operan bajo restricciones muy distintas a las de un ensayo controlado: los pacientes abandonan, los datos faltan, los entornos varían. En lugar de imponer un modelo único, el informe describe ventajas, desventajas y opciones disponibles. También cuestiona la percepción de que los diseños abiertos son inherentemente menos válidos, citando estudios oncológicos recientes que muestran un sesgo mínimo.

La relevancia de estas recomendaciones trasciende lo académico. Reguladores, agencias de tecnologías sanitarias y pagadores buscan cada vez más evidencia del mundo real para decidir sobre aprobaciones, coberturas y formularios. Esto es especialmente urgente en enfermedades raras y en poblaciones poco estudiadas, donde los grandes ensayos clínicos son inviables. Con estas directrices publicadas, investigadores tendrán una hoja de ruta más clara, y los pacientes podrán confiar en que su experiencia vivida será recogida con el cuidado que merece.

Un grupo de trabajo internacional de ISPOR acaba de publicar un conjunto de recomendaciones destinadas a llenar un vacío crítico en la investigación clínica: cómo recopilar y analizar adecuadamente los resultados informados directamente por los pacientes en estudios del mundo real, fuera del entorno controlado de los ensayos clínicos tradicionales.

Durante años, los investigadores han reconocido que los ensayos clínicos aleatorizados, aunque rigurosos, no siempre capturan la experiencia completa de los pacientes viviendo con una enfermedad o usando un tratamiento en la vida cotidiana. Los resultados informados por pacientes —lo que los pacientes dicen sobre sus síntomas, calidad de vida, tolerancia al tratamiento— ofrecen una perspectiva que los marcadores clínicos tradicionales no pueden proporcionar. Sin embargo, cuando los investigadores intentan recopilar estos datos fuera de ensayos controlados, enfrentan un laberinto de desafíos metodológicos y operativos para los cuales no existía orientación clara. Una revisión de estudios de seguridad posteriores a la aprobación realizada entre 2012 y 2015 encontró que solo el 14 por ciento de los protocolos incluían resultados informados por pacientes, sugiriendo una adopción limitada impulsada en parte por la incertidumbre sobre cómo hacerlo correctamente.

El nuevo informe del grupo de trabajo identifica nueve áreas interconectadas que los investigadores deben considerar al diseñar estudios prospectivos en el mundo real. Estas incluyen establecer objetivos claros del estudio, involucrar a los pacientes como socios verdaderos en el diseño, garantizar que la población estudiada sea representativa, seleccionar instrumentos de medición validados que sean apropiados para el contexto específico, implementar procedimientos sólidos para monitorear la calidad de los datos, adoptar estrategias pragmáticas de recopilación que funcionen en la práctica clínica real, aplicar métodos analíticos rigurosos, usar la tecnología de manera responsable, y colaborar temprano con los organismos reguladores y de evaluación de tecnologías sanitarias.

Lo que distingue este enfoque es que no pretende ser prescriptivo. El grupo de trabajo reconoce que los estudios del mundo real operan bajo restricciones muy diferentes a las de los ensayos clínicos controlados. Los pacientes pueden abandonar el estudio, los datos pueden faltar, los entornos clínicos varían ampliamente, y la carga sobre los pacientes y el personal debe equilibrarse contra la necesidad de datos de calidad. En lugar de imponer un único modelo, el informe describe las consideraciones clave, las ventajas y desventajas de diferentes enfoques, y las opciones metodológicas disponibles. Por ejemplo, reconoce que mientras que los formularios en papel han sido el estándar, los sistemas electrónicos pueden mejorar la calidad de los datos, aunque requieren inversión en infraestructura tecnológica.

Los desafíos prácticos son sustanciales. En entornos menos controlados, es más probable que falten datos. Los pacientes pueden tener dificultades para completar cuestionarios si no entienden por qué se les pide que lo hagan o si la recopilación se siente separada de su atención clínica. El personal clínico puede carecer de capacitación en cómo administrar estos instrumentos correctamente. Existe una percepción persistente, aunque cuestionada por evidencia reciente, de que los estudios abiertos en el mundo real son inherentemente menos robustos que los ensayos ciegos. El informe señala que estudios oncológicos recientes muestran un sesgo mínimo en diseños abiertos, y que metaanálisis cuestionan la idea de que el enmascaramiento sea esencial para la validez.

La importancia de estas recomendaciones se extiende más allá de la metodología académica. Los organismos reguladores, las agencias que evalúan tecnologías sanitarias, y los pagadores de atención médica están buscando cada vez más evidencia del mundo real para tomar decisiones sobre la aprobación de medicamentos, la cobertura de seguros, y la inclusión en formularios. Si los datos de resultados informados por pacientes recopilados en el mundo real son de alta calidad y transparentemente documentados, pueden influir en decisiones que afectan el acceso de los pacientes a los tratamientos. Esto es especialmente importante en enfermedades raras, donde los ensayos clínicos grandes pueden ser imposibles, y en poblaciones poco estudiadas como los ancianos o aquellos con múltiples condiciones crónicas.

El grupo de trabajo enfatiza que la colaboración es esencial. Los pacientes deben estar involucrados desde el inicio en el diseño del estudio, no solo como participantes sino como socios que ayudan a definir qué resultados importan, cuándo y cómo se deben medir. Los reguladores deben estar en la conversación temprano para que los investigadores sepan qué tipo de evidencia será útil para las decisiones que estos organismos deben tomar. El informe incluye ejemplos de casos que muestran cómo diferentes estudios han operacionalizado estos principios en contextos reales, cada uno haciendo compensaciones diferentes entre rigor, viabilidad, y carga para los participantes.

Ahora que estas recomendaciones están publicadas, el campo enfrenta la pregunta práctica de cómo implementarlas. Los investigadores que planifiquen nuevos estudios tendrán una hoja de ruta más clara. Los organismos reguladores y de evaluación de tecnologías sanitarias pueden usar estas directrices para establecer expectativas consistentes. Y los pacientes pueden esperar que cuando se les pida que participen en la recopilación de datos sobre su experiencia vivida, los investigadores habrán pensado cuidadosamente en cómo hacerlo de manera que genere información confiable y útil.

Las directrices existentes sobre PRO enfatizan su papel en ensayos clínicos controlados o en la práctica clínica, pero existen pocas recomendaciones para su uso en estudios de evidencia del mundo real
— Grupo de trabajo de ISPOR
La adopción de estas prácticas emergentes puede contribuir a garantizar que los datos de los RW-PRO sean significativos, interpretables y reflejen los resultados que importan a los pacientes
— Grupo de trabajo de ISPOR
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué tardó tanto en existir una guía clara sobre esto? Los pacientes han estado reportando sus propias experiencias durante años.

Model

Porque los resultados informados por pacientes funcionaban bien dentro de ensayos clínicos controlados, donde todo está estandarizado. Pero cuando intentas recopilar los mismos datos en clínicas reales, donde los pacientes van y vienen, donde faltan datos, donde el personal no está capacitado específicamente para esto, todo se vuelve más complicado. Nadie había sintetizado cómo manejar esa complejidad.

Inventor

¿Qué tan mala es la situación ahora? ¿Cuántos estudios del mundo real están usando estos datos?

Model

Muy pocos. Una revisión encontró que solo el 14 por ciento de los estudios posteriores a la aprobación incluían resultados informados por pacientes. La mayoría de los investigadores simplemente no sabían cómo hacerlo de manera que fuera creíble para los reguladores.

Inventor

Entonces, si sigo estas nueve recomendaciones, ¿garantiza que mi estudio será aceptado por los reguladores?

Model

No es una garantía, pero mejora significativamente las probabilidades. Lo importante es que el informe no es prescriptivo. Reconoce que cada estudio es diferente. Lo que importa es que documentes transparentemente lo que hiciste, por qué lo hiciste, y qué limitaciones tiene tu enfoque.

Inventor

¿Cuál es el mayor obstáculo práctico que enfrentarán los investigadores?

Model

Probablemente la tecnología. Muchos centros clínicos todavía usan formularios en papel. Implementar sistemas electrónicos requiere dinero, infraestructura de TI, capacitación. Y luego está la carga para los pacientes: si les pides que completen cuestionarios que no sienten que están conectados a su atención, simplemente no lo harán.

Inventor

¿Cómo se supone que debo involucrar a los pacientes como "socios" en el diseño?

Model

Desde el principio. No después de que hayas decidido todo. Pregúntales qué resultados les importan, cuándo quieren ser medidos, qué formato funciona para ellos. Y págales por su tiempo. Esto no es voluntariado.

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