En el espacio tenso entre la guerra y la diplomacia, Irán y Estados Unidos vuelven a disputar no solo sus acciones, sino la narrativa de sus propias conversaciones. El portavoz de la Guardia Revolucionaria, Hossein Mohebi, rechazó hoy en Teherán las afirmaciones del presidente Trump sobre canales secretos de comunicación, recordando que la diplomacia pertenece a los estados, no a los ejércitos. Este desmentido llega en un momento en que ambas naciones han alternado ataques y acuerdos parciales en los últimos meses, atrapadas en un ciclo donde cada gesto de apertura parece seguido de una nueva
Guardia Revolucionaria iraní niega canales secretos de comunicación con EEUU
Ilusiones nacidas de la derrota y la desesperación en la guerra
¿Por qué Trump insistiría en que existen canales secretos si Irán los niega tan directamente?
Porque ambos lados tienen incentivos para contar historias diferentes. Trump quiere parecer que tiene control de la situación; Irán quiere mostrar que no negocia bajo presión militar.
¿Significa esto que no hay comunicación en absoluto?
No necesariamente. Pueden haber conversaciones indirectas a través de intermediarios, o contactos que ninguno de los dos quiere reconocer públicamente. Lo que Mohebi niega es que la Guardia Revolucionaria, como institución militar, esté negociando diplomáticamente.
¿Y el memorando de junio sobre el estrecho de Ormuz? ¿Eso no fue un éxito?
Fue un acuerdo sobre el papel. Pero quedó estancado casi inmediatamente por desacuerdos sobre los detalles de implementación. Luego vinieron los ataques de julio, y volvieron a empezar.
¿Cuál es el verdadero obstáculo aquí?
La desconfianza fundamental. Irán dice que Estados Unidos viola acuerdos. Estados Unidos dice que Irán es impredecible. Mientras eso sea cierto, cualquier canal de comunicación, secreto o no, será frágil.
¿Entonces estamos en un punto muerto?
Más bien en un ciclo. Hablan sobre el estrecho de Ormuz porque ambos necesitan que esa ruta sea segura. Pero la hostilidad más profunda sigue sin resolverse, así que el ciclo se repite.
Il Polso
- Trump afirmó públicamente que Washington mantiene un canal extraoficial con oficiales de la Guardia Revolucionaria iraní, encendiendo una disputa sobre lo que ocurre —o no— entre bastidores.
- Mohebi respondió con dureza: calificó las palabras del presidente estadounidense de 'ilusiones nacidas de la derrota' y fue categórico en que su institución no practica diplomacia.
- El trasfondo es una escalada real: ataques mutuos en febrero y julio han dejado un rastro de destrucción que complica cualquier intento de diálogo sostenido.
- Un memorando sobre la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, firmado en junio, ofreció un atisbo de entendimiento, pero quedó estancado por desacuerdos sobre su implementación.
- Ambas partes regresan ahora a negociaciones sobre seguridad marítima, aunque la desconfianza acumulada hace que cada avance sea frágil y cada declaración pública, un campo minado.
En el espacio tenso entre la guerra y la diplomacia, Irán y Estados Unidos vuelven a disputar no solo sus acciones, sino la narrativa de sus propias conversaciones. El portavoz de la Guardia Revolucionaria, Hossein Mohebi, rechazó hoy en Teherán las afirmaciones del presidente Trump sobre canales secretos de comunicación, recordando que la diplomacia pertenece a los estados, no a los ejércitos. Este desmentido llega en un momento en que ambas naciones han alternado ataques y acuerdos parciales en los últimos meses, atrapadas en un ciclo donde cada gesto de apertura parece seguido de una nueva escalada.
Teherán salió hoy al paso de las declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró en una entrevista con Fox News que Washington mantenía canales extraoficiales de comunicación con la Guardia Revolucionaria iraní. El portavoz de esa fuerza militar, Hossein Mohebi, lo negó de forma tajante ante la agencia Tasnim: no existen tales conversaciones, y aunque existieran, la diplomacia no es competencia de organismos militares sino de las instituciones estatales correspondientes. Sus palabras fueron afiladas: las afirmaciones de Trump son, dijo, «ilusiones nacidas de la derrota y la desesperación en la guerra».
El contexto que rodea este intercambio de acusaciones es el de una relación marcada por la violencia intermitente. El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán; Teherán respondió golpeando objetivos israelíes e instalaciones que identificó como vinculadas a presencia estadounidense en la región. Un alto el fuego en abril y un memorando sobre navegación en el estrecho de Ormuz firmado en junio parecieron abrir una ventana, pero los desacuerdos sobre su aplicación la mantuvieron entornada.
Esa calma relativa se rompió entre el 8 y el 24 de julio, cuando los ataques se reanudaron y ambas partes volvieron a intercambiar golpes. La nueva escalada empujó, paradójicamente, a una nueva ronda de negociaciones centradas otra vez en la seguridad del estrecho. Lo que queda es un patrón que se repite: acusaciones, hostilidades, acuerdos parciales y vuelta al principio. Mientras Trump habla de canales secretos e Irán los desmiente, la tensión de fondo entre Washington y Teherán permanece sin resolverse.
Teherán rechazó hoy las afirmaciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre la existencia de canales secretos de comunicación entre Washington y oficiales de la Guardia Revolucionaria iraní. Hossein Mohebi, portavoz de la fuerza militar, negó categóricamente que tales conversaciones ocurran, y señaló que cualquier asunto diplomático debe canalizarse a través de las instituciones estatales competentes, no a través de organismos militares.
En declaraciones a la agencia de noticias iraní Tasnim, Mohebi descartó las afirmaciones de Trump como «ilusiones nacidas de la derrota y la desesperación en la guerra». El portavoz fue claro: la Guardia Revolucionaria no participa en diplomacia. Además, subrayó que en este momento no existen conversaciones con Estados Unidos, citando como razón las violaciones reiteradas de acuerdos por parte estadounidense.
Las declaraciones de Mohebi llegaron horas después de que Trump dijera en una entrevista con Fox News que Washington mantenía un canal extraoficial de comunicación con oficiales de la Guardia Revolucionaria. El contexto de esta disputa es la escalada militar que ha marcado los últimos meses entre ambas naciones. El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una agresión contra Irán, que respondió con ataques contra Israel y objetivos que Teherán identificó como vinculados a instalaciones estadounidenses en la región.
Esa primera oleada de hostilidades desembocó en un acuerdo de alto el fuego en abril. Luego, el 18 de junio, ambos países firmaron un memorando de entendimiento sobre la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, un paso que parecía abrir una puerta al diálogo. Sin embargo, la aplicación del acuerdo quedó estancada por desacuerdos sobre cómo garantizar la seguridad de esa vía marítima crítica.
La calma no duró. Entre el 8 y el 24 de julio, Estados Unidos reanudó sus ataques contra Irán, y Teherán respondió con ataques contra lo que identificó como instalaciones y equipos militares estadounidenses en países árabes. Esta nueva escalada volvió a llevar a ambas partes a la mesa de negociaciones, esta vez enfocadas nuevamente en la seguridad del estrecho de Ormuz.
Lo que emerge de este patrón es un ciclo de acusaciones, ataques y negociaciones parciales. Trump afirma tener canales secretos; Irán los niega. Ambos países dicen estar dispuestos a hablar sobre navegación segura, pero los detalles de cómo lograrlo permanecen en disputa. Mientras tanto, la tensión fundamental entre Washington y Teherán sigue sin resolverse, y el futuro de cualquier comunicación formal o informal entre ellos permanece incierto.
Citazioni salienti
La diplomacia no forma parte de las atribuciones de ese cuerpo militar— Hossein Mohebi, portavoz de la Guardia Revolucionaria iraní
Actualmente no hay conversaciones con los estadounidenses debido a las reiteradas violaciones de acuerdos por parte de Estados Unidos— Hossein Mohebi, portavoz de la Guardia Revolucionaria iraní