En una provincia donde la oscuridad dura más que la luz, el gobierno de Guantánamo ha elegido reorganizar antes que rendirse: si los apagones no pueden eliminarse, al menos los hornos pueden turnarse para encenderse cuando la electricidad aparece. La medida no resuelve la escasez de harina —de seis barcos contratados, solo uno llegó— ni repara el molino local fuera de servicio, pero revela la lógica de supervivencia que sostiene a millones de cubanos: administrar la precariedad con la misma seriedad con que otros administran la abundancia.
Guantánamo ordena mantener producción de pan pese a apagones de 20 horas
La población de Guantánamo enfrenta escasez de alimentos básicos, con pan de baja calidad, bajo peso y falta de ingredientes, mientras apagones de más de 20 horas diarias afectan la producción y distribución.