En el último sábado de agosto, Guantánamo ofreció al mundo dos imágenes simultáneas e irreconciliables: el centro de la ciudad iluminado por música, gastronomía y celebración oficial, mientras comunidades periféricas recibían un comunicado pidiéndoles que se organizaran solos porque no había combustible para los autobuses. Este contraste no es una anomalía, sino el retrato de una lógica de distribución que privilegia la visibilidad festiva sobre la movilidad cotidiana. En la historia larga de las provincias cubanas, este momento se inscribe como una pregunta sin respuesta oficial: ¿a quién sir
Guantánamo celebra cierre de verano mientras comunidades quedan sin transporte por falta de combustible
Comunidades enteras quedaron sin acceso a transporte público, afectando la movilidad de residentes en asentamientos periféricos de Guantánamo.