En las profundidades del Orinoco, donde reposan las mayores reservas de petróleo conocidas en la Tierra, Venezuela ha comenzado a reescribir las reglas de su relación con el capital extranjero. El grupo colombiano Gilinski y GeoPark firmaron en Caracas un contrato de 25 años con PDVSA para operar el bloque Bare del campo Ayacucho, primer fruto visible de una reforma que desmantela décadas de control estatal sobre los hidrocarburos. Este pacto no es solo un acuerdo comercial: es la señal de que un país que cerró sus puertas al mundo energético durante una generación ha decidido, con cautela o u