Bajo un cielo cargado de polvo sahariano, Gran Canaria se prepara para enfrentar temperaturas que rozarán los 40 grados centígrados, un umbral que convierte el calor en amenaza colectiva. El Gobierno de Canarias ha activado protocolos de alerta mientras la AEMET eleva sus avisos, recordándonos que el clima extremo ya no es excepción sino patrón creciente. Este episodio, que se extiende más allá del archipiélago hasta encender alertas rojas por incendios en la península ibérica, plantea una pregunta que trasciende lo meteorológico: ¿hasta qué punto estamos preparados para convivir con el fuego