En el inicio de una nueva temporada europea, el Barcelona Femenino no llegó como aspirante, sino como guardián de una corona que no tiene intención de ceder. Con una goleada de 5-2 ante el París FC en la primera jornada de la UWCL, el equipo azulgrana recordó al continente que defender un título no es un punto de partida, sino una declaración de principios. Graham Hansen y Aitana Bonmatí encarnaron esa voluntad colectiva con una claridad que pocas veces se ve en un debut de competición.