Más de 180 estudiantes se gradúan del emblemático IPVCE Luis Urquiza Jorge

Un lugar donde generaciones dejan parte de sí mismos
El IPVCE es recordado por sus antiguos alumnos como más que una institución educativa: un hogar que marca para toda la vida.

En Las Tunas, más de 180 jóvenes cruzaron el umbral que separa la formación de la vida universitaria, cerrando su etapa en el IPVCE Luis Urquiza Jorge —institución de paredes azules que sus egresados nunca olvidan— con una ceremonia que reunió logros, afectos y memoria colectiva. El acto, celebrado en el teatro de la Universidad de Ciencias Médicas, no fue solo la entrega de diplomas: fue el reconocimiento de que cada generación que pasa por esos pasillos lleva consigo algo que ningún título puede medir del todo. En un tiempo en que el futuro se siente incierto para muchos jóvenes, estos graduados avanzan con un destino universitario asegurado y la huella indeleble de un lugar que los formó.

  • Más de 180 estudiantes completaron simultáneamente su ciclo preuniversitario, creando una jornada de alta carga emocional para familias, docentes y autoridades reunidas en el teatro universitario.
  • El reconocimiento a 31 Títulos de Oro, 7 alumnos integrales y 24 destacados en competencias académicas elevó la tensión celebratoria: cada nombre pronunciado representaba años de esfuerzo colectivo.
  • Jan David Naranjo Tang emergió como figura emblemática de la promoción, su distinción señalando el nivel de excelencia al que aspiró toda una generación dentro de las aulas del IPVCE.
  • El homenaje al legado de Fidel Castro y el reconocimiento a los profesores guías anclaron la ceremonia en una narrativa más amplia, recordando que la educación cubana se concibe como proyecto histórico y no solo académico.
  • Con el acceso universitario garantizado para todos los graduados, la ceremonia cerró sin deudas pendientes: el objetivo colectivo fue alcanzado, y el siguiente capítulo ya está abierto.

En Las Tunas existe una institución que sus egresados llevan consigo toda la vida. El IPVCE, con sus paredes azules, es de esos lugares que marcan a las personas: allí se forjan amistades, se descubren vocaciones y, a veces, se encuentra algo más que conocimiento. El martes pasado, más de 180 estudiantes cerraron ese capítulo en el teatro de la Universidad de Ciencias Médicas, rodeados de maestros, autoridades y familias que llenaron el espacio con una energía propia del fin de una etapa y el comienzo de otra. Todos los graduados habían logrado su meta: el ingreso garantizado a la universidad.

La ceremonia fue generosa en reconocimientos. Orestes Landrove, entrenador de Química con trayectoria internacional, entregó distinciones a 24 estudiantes sobresalientes en competencias académicas —jóvenes preparados no solo para aprobar, sino para competir en escenarios más exigentes. La Rectora de la Universidad de Las Tunas, Yoenia Virgen Barbán Sarduy, reconoció a siete alumnos integrales, entre ellos Jennifer García González y Anabel Mantilla Diez. Los 31 Títulos de Oro coronaron la jornada, con Jan David Naranjo Tang destacándose de manera especial entre los mejores de su generación.

El acto también incluyó un homenaje al legado de Fidel Castro y un reconocimiento a los profesores guías, esos maestros que acompañan el crecimiento personal tanto como el académico. Las familias en las gradas recordaban que este logro nunca es solo del estudiante. Ahora, estos 180 jóvenes avanzan hacia la universidad llevando consigo todo lo aprendido entre esas paredes azules, listos para el siguiente desafío.

En Las Tunas existe una institución que sus antiguos alumnos nunca olvidan. El Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas, con sus paredes de color azul, se ha convertido en algo más que un edificio escolar: es un lugar donde generaciones de jóvenes han dejado parte de sí mismos. Quienes pasaron por sus pasillos regresan años después, llevando consigo las lecciones aprendidas, las amistades forjadas en las aulas, y a veces, el amor encontrado entre esos muros. Es el tipo de lugar que marca a las personas, que se queda con ellas toda la vida.

El martes pasado, más de 180 estudiantes cerraron un capítulo importante de sus vidas. La ceremonia de graduación se llevó a cabo en el teatro de la Universidad de Ciencias Médicas, un espacio que se llenó de autoridades educativas, maestros y familias. El acto fue cargado de emociones genuinas, de esa energía que solo produce el cierre de una etapa y la apertura de otra. Todos los graduados de ese día habían logrado lo que se proponían: acceso garantizado a la universidad.

La jornada incluyó varios momentos de reconocimiento. Orestes Landrove, entrenador de Química cuya carrera ha dejado huella a nivel internacional, entregó distinciones a 24 estudiantes que se destacaron en competencias académicas. Su trabajo con estos jóvenes representa el tipo de enseñanza que trasciende el aula: la que prepara a los estudiantes no solo para aprobar exámenes, sino para competir y ganar en escenarios más amplios.

La Rectora de la Universidad de Las Tunas, Yoenia Virgen Barbán Sarduy, reconoció a siete alumnos integrales, aquellos cuyo desempeño ejemplar abarcó todas las dimensiones de la formación. Entre ellos, Jennifer García González y Anabel Mantilla Diez recibieron una mención especial. Además, 31 estudiantes fueron galardonados con Títulos de Oro, la distinción más alta. Jan David Naranjo Tang se destacó de manera particular entre este grupo, su nombre quedará registrado como uno de los mejores de su generación.

Durante la ceremonia también se rindió homenaje al legado de Fidel Castro, un momento que subrayó la importancia histórica de la institución. Los profesores guías fueron reconocidos por su labor, esos maestros que no solo enseñan contenidos sino que acompañan a los estudiantes en su crecimiento personal. La presencia de las familias en las gradas del teatro reflejaba lo que significa este logro: no es solo del estudiante, sino de todos los que lo apoyaron en el camino.

Este día quedará grabado en la memoria de estos 180 jóvenes como uno de los más memorables de sus vidas. No solo porque alcanzaron una meta académica, sino porque cerraron un ciclo en un lugar que los marcó. Ahora avanzan hacia la universidad, llevando consigo todo lo que aprendieron entre esas paredes azules, listos para el siguiente desafío.

Orestes Landrove, entrenador de Química, entregó distinciones a 24 estudiantes que se destacaron en competencias académicas con resultados a nivel internacional
— Información de la ceremonia
La Rectora Yoenia Virgen Barbán Sarduy reconoció a siete alumnos integrales por su desempeño ejemplar en todas las dimensiones formativas
— Información de la ceremonia
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un acto de graduación en una institución preuniversitaria genera tanta emoción? ¿Qué hace especial a este IPVCE?

Model

Es que no es solo una escuela. Para quienes pasan por allí, se convierte en un hogar. Los estudiantes viven momentos intensos juntos, estudian materias difíciles, compiten en olimpiadas académicas. Eso crea vínculos muy profundos.

Inventor

Veo que reconocieron a estudiantes de varias formas: Títulos de Oro, alumnos integrales, sobresalientes en certámenes. ¿Cuál es la diferencia?

Model

Los Títulos de Oro van a los mejores académicamente. Los alumnos integrales son aquellos que sobresalen en todo: académico, deportivo, cultural, disciplina. Y los sobresalientes en certámenes son los que ganan competencias específicas, como las olimpiadas de Química.

Inventor

Jan David Naranjo Tang se menciona de manera especial. ¿Qué lo distingue?

Model

Fue el más destacado entre los 31 que recibieron Título de Oro. Eso significa que no solo fue excelente, sino que fue el mejor de los mejores de su generación.

Inventor

¿Qué significa que todos estos 180 estudiantes lograron ingresar a la universidad?

Model

Significa que el IPVCE cumplió su función: preparar a jóvenes para continuar estudios superiores. No es automático. Requiere dedicación, buenos maestros, y estudiantes dispuestos a esforzarse.

Inventor

¿Por qué se rindió homenaje a Fidel Castro en una graduación?

Model

El IPVCE es una institución con historia. Ese homenaje refleja la importancia que tiene en el sistema educativo cubano y su legado institucional.

Inventor

¿Qué pasa después? ¿Estos estudiantes simplemente se van a la universidad?

Model

Se van, pero muchos regresan. El IPVCE es de esos lugares que no se olvida. Vuelven como visitantes, como mentores, como parte de una comunidad que trasciende los años de estudio.

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